(1) Conmovedor: “El show de los muertos” I
Mundo Mauricio
@hugocamm
Conmoción, quizás sea unas de las palabras más usadas en las noticias, pero créanme, en este caso se ajusta a lo vivido en la terminal de ómnibus. La llegada de un micro, cuyos pasajeros permanecieron adentro, fue recibido con total estupor. Un rato después constataron que los mismos estaban fallecidos. Algunos de ellos serían figuras importantes de la política argentina. El final… (?). He aquí la crónica.
“Tengo los muertos todos aquí
quién quiere que se los muestre?
Unos hincados, otros de pie
todos muertos para siempre.” *
Fue justo en esta estrofa, cuando recibí la orden de cubrir lo que estaba sucediendo en la terminal de Córdoba. El colectivo fantasma aterraba a los pocos pasajeros que rondaban por allí.
03:00 a.m - 27 de Julio, de 2016
Dedos ateridos, dientes que tiemblan como castañuelas, en síntesis un frío mortal. El ómnibus de aspecto normal, estacionado en la plataforma 25. Muchos pasajeros, duermen enroscados en el interior del edificio. Rodean al vehículo guardias de seguridad y un par de policías con radio transmisor en mano. Un changarín guarda valijas, permanece sentado en un banco de madera. El jovencito está con la mirada fija en el interior del segundo piso, su aspecto es de una “blanca palidez”. Con el dedo apuntando al colectivo responde a nuestra pregunta
-Qué pasa? Ahí está mi papá -responde con voz temblorosa, luego de un segundo, balbucea -Es que murió hace cinco años. A su vez, el padre saluda desde arriba, detrás del vidrio frontal. A continuación el muchacho cae al suelo, mientras los guardias lo socorren.
03:30 a.m
La noticia tomó estado público, los pasajeros de la estación despertaron sobresaltados. Los vecinos de la ciudad, rodean al autobús, pugnando por comprobar si algunos de sus familiares, están entre los singulares viajeros. Un escuadrón de curiosos abren camino a palazos, rodean el Bus. Médicos y paramédicos no dan abasto con la asistencia a los desmayados y a los afectados por la histeria colectiva. Si bien la capacidad del vehículo, de setenta asientos, no se condice con la cantidad de difuntos que transporta, es mucho mayor el número que se aprecia desde afuera. Desde adentro una joven mujer muestra un cartel, en donde se lee lo siguiente “Por favor, no intenten abrir este autobús, ni romper los vidrios de las ventanillas.” El gentío presionaba a la fuerza del orden, que se abroquelaba para resistir las envestidas. Los llantos retumbaban en la estación. De repente un grito desgarrador, hizo acallar a la multitud, una mujer de aspecto trigueño rompió el cerco, y se adhirió como una sopapa a una de las ventanillas del primer piso.
03:45 a.m
Los agentes desisten y dejan a la mujer de unos cincuenta años de edad que besa apasionadamente el cristal, del otro lado un señor de edad avanzada repite la acción. Silencio sepulcral. Todos nos prestamos a ver y oír la escena de estos enamorados, como si estuviéramos delante de una pantalla de televisión.
Mujer- Amor de mi vida. El aludido la mira extrañado mientras trata de pellizcarse.
Mujer- Te dije que esa “trota calle”, te iba a matar. Al amante casi se le salieron las órbitas de los ojos.
Mujer- Vida, te extraño mucho -grita desaforadamente
- El hombre sólo atinó a hurgarse el corazón.
Dos mujeres policía, la sujetaron de los brazos, logrando alejarla, mientras grita
-Te amor (SIC).
04:00 a.m.
De repente se corta la luz, se escuchan gritos aterrados, los asistentes se desbandan, se atropellan, se pisan. Los policías descargan las armas sobre el transporte del más allá. Cunde el pánico.
04:15 a.m.
Los curiosos expectantes fijan sus ojos en el piso superior, o en los puentes peatonales que surcan el edificio. Los guardias enfundan sus pistolas humeantes, y se reagrupan en torno al colectivo. En el lugar se respira a pólvora. La Luna llena ilumina la escena.
04:30 a.m.
De repente, el chisporroteo de una esfera ilumina el interior del vehículo, un niño de aproximadamente tres años, saluda a la multitud, una mujer se arrodilla, levanta los brazos al cielo y clama... es mi hijito querido. La multitud repite la misma acción solo que gritando ¡Dios mío!.
Continúa aquí (!)
Adelanto de la segunda parte:
La imagen del presidente Mauricio Macri, comienza a eclipsar al niño, los creyentes se arrodillan.
* Letra de la canción "El show de los muertos" Sui Generis del álbum; Pequeñas anécdotas de las Instituciones.
Conmovedor: “El show de los muertos”
Sorpresa, estupor, alegría, tristeza, pánico, represión, terror, nostalgia todos estos sentimientos encontrados, se vivieron esta madrugada en la cuidad de Córdoba.
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| Una cámara especial, pudo captar esta imagen de ultratumba |
@hugocamm
Conmoción, quizás sea unas de las palabras más usadas en las noticias, pero créanme, en este caso se ajusta a lo vivido en la terminal de ómnibus. La llegada de un micro, cuyos pasajeros permanecieron adentro, fue recibido con total estupor. Un rato después constataron que los mismos estaban fallecidos. Algunos de ellos serían figuras importantes de la política argentina. El final… (?). He aquí la crónica.
“Tengo los muertos todos aquí
quién quiere que se los muestre?
Unos hincados, otros de pie
todos muertos para siempre.” *
Fue justo en esta estrofa, cuando recibí la orden de cubrir lo que estaba sucediendo en la terminal de Córdoba. El colectivo fantasma aterraba a los pocos pasajeros que rondaban por allí.
03:00 a.m - 27 de Julio, de 2016
Dedos ateridos, dientes que tiemblan como castañuelas, en síntesis un frío mortal. El ómnibus de aspecto normal, estacionado en la plataforma 25. Muchos pasajeros, duermen enroscados en el interior del edificio. Rodean al vehículo guardias de seguridad y un par de policías con radio transmisor en mano. Un changarín guarda valijas, permanece sentado en un banco de madera. El jovencito está con la mirada fija en el interior del segundo piso, su aspecto es de una “blanca palidez”. Con el dedo apuntando al colectivo responde a nuestra pregunta
-Qué pasa? Ahí está mi papá -responde con voz temblorosa, luego de un segundo, balbucea -Es que murió hace cinco años. A su vez, el padre saluda desde arriba, detrás del vidrio frontal. A continuación el muchacho cae al suelo, mientras los guardias lo socorren.
03:30 a.m
La noticia tomó estado público, los pasajeros de la estación despertaron sobresaltados. Los vecinos de la ciudad, rodean al autobús, pugnando por comprobar si algunos de sus familiares, están entre los singulares viajeros. Un escuadrón de curiosos abren camino a palazos, rodean el Bus. Médicos y paramédicos no dan abasto con la asistencia a los desmayados y a los afectados por la histeria colectiva. Si bien la capacidad del vehículo, de setenta asientos, no se condice con la cantidad de difuntos que transporta, es mucho mayor el número que se aprecia desde afuera. Desde adentro una joven mujer muestra un cartel, en donde se lee lo siguiente “Por favor, no intenten abrir este autobús, ni romper los vidrios de las ventanillas.” El gentío presionaba a la fuerza del orden, que se abroquelaba para resistir las envestidas. Los llantos retumbaban en la estación. De repente un grito desgarrador, hizo acallar a la multitud, una mujer de aspecto trigueño rompió el cerco, y se adhirió como una sopapa a una de las ventanillas del primer piso.
03:45 a.m
Los agentes desisten y dejan a la mujer de unos cincuenta años de edad que besa apasionadamente el cristal, del otro lado un señor de edad avanzada repite la acción. Silencio sepulcral. Todos nos prestamos a ver y oír la escena de estos enamorados, como si estuviéramos delante de una pantalla de televisión.
Mujer- Amor de mi vida. El aludido la mira extrañado mientras trata de pellizcarse.
Mujer- Te dije que esa “trota calle”, te iba a matar. Al amante casi se le salieron las órbitas de los ojos.
Mujer- Vida, te extraño mucho -grita desaforadamente
- El hombre sólo atinó a hurgarse el corazón.
Dos mujeres policía, la sujetaron de los brazos, logrando alejarla, mientras grita
-Te amor (SIC).
04:00 a.m.
De repente se corta la luz, se escuchan gritos aterrados, los asistentes se desbandan, se atropellan, se pisan. Los policías descargan las armas sobre el transporte del más allá. Cunde el pánico.
04:15 a.m.
Los curiosos expectantes fijan sus ojos en el piso superior, o en los puentes peatonales que surcan el edificio. Los guardias enfundan sus pistolas humeantes, y se reagrupan en torno al colectivo. En el lugar se respira a pólvora. La Luna llena ilumina la escena.
04:30 a.m.
De repente, el chisporroteo de una esfera ilumina el interior del vehículo, un niño de aproximadamente tres años, saluda a la multitud, una mujer se arrodilla, levanta los brazos al cielo y clama... es mi hijito querido. La multitud repite la misma acción solo que gritando ¡Dios mío!.
Continúa aquí (!)
Hugo Alberto Cammarata
Miércoles 27 de Julio, de 2016
Adelanto de la segunda parte:
La imagen del presidente Mauricio Macri, comienza a eclipsar al niño, los creyentes se arrodillan.
* Letra de la canción "El show de los muertos" Sui Generis del álbum; Pequeñas anécdotas de las Instituciones.
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