"Deben ser los gorilas, deben ser, que andan por allí..
“Deben ser los gorilas, deben ser, que andan por allí…”
Los Apócrifos, abandonamos el escritorio. Nos trasladamos al “campo”, para apreciar la movida cultural de Córdoba. En esta oportunidad cubrimos el show de "La garrotera".
![]() |
| “La Garrotera”, los semidioses de la cumbia. Artista invitado Seba Armenio (centro) Foto H.A.C. |
La media noche del viernes (17/11/17) se despide con nubarrones chispeantes. Las calles sin almas, se refugian en “990 Artebar.” ¿El motivo? “La garrotera” presenta su primer vastago: “Cumbiaterapia”.
El lugar me hace recordar al film “Underground”, de Emir Kusturica. La música está a tope, una explanada y una escalera terminan en la pista de baile. La barra al fondo a la derecha, está preparada para saciar a los concurrentes, que a esa hora, la una, comienzan a llegar. Hacia el fondo, una puerta comunica con el pasaje, Agustín, trompetista de la banda de marras, que está apoyado sobre un pared de una vivienda del lugar, rodeado por un grupo de amigos, me comenta que hacia la tres la orquesta subirá al escenario. El salón comienza a poblarse, en su mayoría por mujeres, la cerveza colectiva, va de mano en mano. En la pared opuesta al bar, hay un exposición de fotos de famosos, que apoyaron sus pies en este templo, entre ellos Charlie García y Gillespi.
Me deparan aún dos horas, para el comienzo del show. Los recuerdos se chocan en mi mente, allá a mediados de los sesenta, cuando contemplaba junto al escenario a “Los ballenatos”, “El cuarteto imperial", y otros grupos de cumbia, en los bailes carnavalescos del Club Colón de Santa Fe. Una melodía se me presenta estridente: “El bohemio va /Rumbo pa’l hogar /Su madre lo está esperando /Sabe que todo anda mal /Hoy fue una noche liviana /Son nada más que las tres”*.
El escenario comienza a tomar color, “Aguardiente” https://youtu.be/8w-OGm-CS1Q hace bibrar con los primeros sones, mientras la multitud abandona la barra, munida de alcoholes espumantes, moviendo sin cesar las caderas. La voz de Santiago Ochoa, hipnotiza a los danzarines.
Sobre el estrado los instrumentos musicales esperan volver a la vida. Entre bambalinas aparece un “Doctor”, que acondiciona unos banderines caidos. Saluda y arenga a los asistentes. >>“La Garrotera” -proclama- cumbia orquesta, presenta en la capital cordobesa la novedosa cumbia terapia, una fórmula medicinal que incorpora componentes musicales provenientes de cumbias folclóricas, en formato orquestal, Como bien verán. En un poluto, con amores secos y espinillos característicos de la zona oriunda, de por allá, de las sierras chicas, dicha fórmula propicia un ambiente óptimo para que su sistema óseo, antro muscular y nervioso, readapten y reinterpreten a través de la estimulación mímica y sonora, estados psíquicos y emocionales desfavorables… cualquier cosa llamen al 0800…<< Este “dotor”; Javier “Vientito” romero, promete a los insanos, el placebo musical salvador.
Como arte de magia, los ases multicolores hacen aparecer a la esperada banda, los muchachos visten pantalones azules, y camisas de moradas, con vistos azules en el cuello en “V”, por su lado las chicas, lucen vestimenta para la ocasión: Sole de pollera roja corta, ajustada al cuerpo y remera blanca también pegada al cuerpo. Coral, la bajista, luce un vestido ajustado blanco.
Sin embargo aquí no es importante la vestimenta, pasa a un segundo plano, lo importante es la música. La música garrotera, que paradójicamente produce lo contrario, suelta el cuerpo y la euforia. Entre músicos y público se produce una verdadera comunión.
En la pista se destaca una chica de pollera roja y blusa blanca que bambolea las caderas magistralmente. Tres mujeres vestidas de negro, de tres generaciones distintas, bailan obnubiladas por los artistas. Desde el escenario, Sole desafía a construir el trencito más largo del mundo. Los muchachos que están al fondo avanzan desgarrotados, levantando los vasos llenos de alegría.
“Deben ser los gorilas, deben ser, que andan por allí…” la orquesta a mil. Todos los temas del disco atraviesan el espacio de “990”, la voz encantadora de Sole desgrana cada nota musical con simpatía. Ejecutando los instrumentos; Agustín: Trompeta, Seba: Violín y bombardino, Juan: Clarinete, que también lleva la voz cantante, Coral de gesto adusto sostiene con solvencia el bajo. La acordeón de Nico, inspira y exhala melodías sin igual. Juani Ludueña: Guitarra, Nico Rosellini y Santi Felendler: Timbas y Luis Tañez: Congas, dan categoría a esta banda que bajó de las sierras chicas.
Merece una mención especial la participación de los músicos invitados Santi Ochoa, Lucía Monqaut que copó a los danzantes con el Saxo mientras Seba Armenio “la rompió”, en cada intervención vocal. Nico Roqué, Fabri Boretto, tambien aportaron su brillo al bailongo.
¿Y el “dotor? Está frente a los desfalleciente enfermos. ¿Enfermos? ¡No! El doctor devenido a esta altura en chamán de guardapolvo blanco, les da el alta. ¡Están todos curados!.
Mientras la noche huye hacia el oeste, los últimos bises se suceden hasta esfumarse. ¿Te gustó? Me pregunta Agustín, Claro que me gustó, le respondo, nos confundimos en un abrazo. Afuera las luces se van apagando… “y el bohemio va…”
Hugo Alberto Cammarata
Córdoba, Miércoles, 22 de Noviembre de 2017



Comentarios
Publicar un comentario