Mi marido es un pelotudo con ruedas
“Mi
marido es un pelotudo con ruedas”
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| Mi marido... |
“Es un pelotudo con ruedas” -iracunda y casi a los gritos dijo- “A quién se le puede ocurrir semejante idea, de instalar en nuestro hogar a una banda de pobres miserables.”
El
gobierno de la CABA, en un gesto sin igual, que produce la envidia de
los países nórdicos que van a la vanguardia en materia social, ha
implementado una nueva modalidad para paliar las consecuencias del
frío invierno que causa estragos entre los desclasados que moran en
las calles de la ciudad.
A continuación enumeramos algunas de las propuestas que lleva a cabo la administración larratiana:
- Todos los grupos familiares que duermen en la calle gozarán de carpas térmicas; igual suerte correrán los pobres solitarios infelices.
- En materia sanitaria: cada esquina contará con un baño químico. Para los abuelos que no se pueden levantar, un policía será encargado de asistirlo con un papagayo o una chata, según sea la necesidad. Y los comisarios darán el ejemplo con el cambio de pañales a los adultos mayores.
- En cuanto a la alimentación, será servida en los hoteles de cuatro y cinco estrellas cercanos al lugar de residencia de los beneficiarios de este plan de contingencia.
- Tampoco la salud se dejó de lado: cada quinientos metros se levantarán carpas sanitarias, con sus correspondientes ambulancias del Sistema de Atención Médica de Emergencias (S.A.M.E), para atender estos casos.
- Y algo sobresaliente de destacar es que cada carpa contará con una docente para asistir con las tareas de la escuela.
En rueda de prensa el “Lord” mayor respondió, acerca del alojamiento de los sin techos en su departamento, con buen talante: “Es un ejemplo que queremos dar a la clase alta, para que ellos proporcionen lugar a los indigentes; es mejor que recorrer las calles viéndolos allí, y así terminar este triste espectáculo. Tengo fe, -prosiguió- “en convencer a mi clase para que alojen a familias enteras y así terminar con la grieta.”
Larrata, vestido con
su pijama de seda, se mueve con cuidado para no despertar a los
huéspedes sociales que habitan su casa. En el dormitorio, duermen en
el suelo dos indigentes, uno a cada lado de la cama. Se lo nota feliz
al “Jefe”. No así a su esposa, que refunfuña y repite un
mantra: “Pelotudo, pelotudo, pelotudo.”
Hugo Alberto Cammarata
Córdoba, 16 de Julio 2019

Qué increíble falta de sensibilidad privar a tanta gente del sufrimiento, el frío, el hambre y las enfermedades que tanto bien hacen a la formación del carácter y la templanza. No es con tantas comodidades que nuestros ancestros construyeron el increíble y evolucionado mundo actual.
ResponderBorrarSi esto no se corrije a tiempo con fuerzas de choque que los caguen bien a palos, sobre todo a los más pequeños, esto se va a la mierda!
Tal cual!
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