El futuro llegó hace rato, entrevista a Javier Pallero
Javier Pallero, activista y especialista en
Derechos Humanos y política en Internet, pone su lupa sobre el caldo
digital de la pandemia: monopolios de servicios en línea que extienden sus
tentáculos, Gifs que se convierten en el ojo de una cerradura y un cíclope
estatal con la vista puesta sobre las redes sociales.
El nuevo paisaje digital está configurado, según el
especialista, por fenómenos como el trabajo desde casa descubierto incluso por Twitter
o Facebook; el “gran boom de herramientas de videollamadas” o situaciones en
las cuales “hay empresas que han adquirido a otras aprovechando la volada y que
los organismos reguladores y que controlan las adquisiciones están medio
ocupados con la pandemia” como Facebook “que compró Giphy que es una empresa
para poner gif en los chats”
Millones de usuarios expresan a través de Giphy sus
comportamientos, emociones y tendencias a diario en servicios propios y ajenos
a la órbita de Facebook, como Twitter, IMessage de Apple o TikTok, así que ahora
Mark puede sentarse a comer pochoclo y ver cómo le llueven esos datos. También
está anunciado para dentro de pocos meses la final fusión entre los servicios
de mensajería de WhatsApp, Instagram y Facebook, lo que facilitará el cruce de
datos de distintos tipos y por lo tanto, la obtención de perfiles mucho más
complejos de los usuarios.
En ese sentido Javier Pallero es categórico al
decir que estas situaciones en las que las fusiones o adquisiciones de
empresas son tan grandes no deberían existir por varias razones: “la protección
de los datos personales y la creación de estos perfiles cada vez más complejos
y completos sobre las personas debería ser estudiada con anticipación por los
organismos de protección de datos personales y estrictamente debería recoger y
requerir el consentimiento expreso de los titulares de los datos”.
Sin embargo, también remarca que no basta con el
sólo consentimiento de los usuarios para neutralizar el poder que han adquirido
compañías como Google o Facebook, ya que “están tan concentradas, son tan
poderosas e inevitables para la vida diaria que el tema del consentimiento es
relativo también, porque uno dice ¿hasta dónde puedo yo consentir si no tengo
otra opción más que usar esto?”.
Para él, debería haber organismos que puedan
desautorizar esas fusiones o no autorizarlas, o en todo caso ”que se pueda ordenar la
separación como le pasó a Microsoft en un momento”, a los fines de garantizar
una defensa de la competencia. Incluso considera que el Estado podría generar
también ciertas políticas o inversiones en pos de una red bien distribuida.
Como dice el meme “y la perra seguía y seguía”:
La
lista con las adquisiciones de Facebook parece no terminar. Javier menciona que
la compañía también creó su propio Zoom que se llama Rooms a lo que hay
que agregarle la reciente incorporación de tiendas online que permite hacer
transacciones de pago a través de la misma plataforma. A Mercado Libre no le
gusta esto.
Pallero destaca también el crecimiento que tuvieron
plataformas de comercio electrónico, “un crecimiento que cuando no está
regulado o no está atendido también puede llevar a injusticias”.
Injusticias como la precarización laboral que está
impulsando múltiples reclamos por parte de trabajadores de apps como Glovo,
Rappi y PedidosYa, cuyo servicio se ha vuelto imprescindible en el contexto de
la pandemia. Reclaman que cobran lo mismo desde hace dos años y también por
la muerte de compañeres que murieron sobre sus bicis sin que empresas ni
gobiernos reconocieran sus derechos laborales.
Pero el nuevo cotidiano digital no se limita solo
al ámbito de las empresas privadas, sino que como dice Pallero, también
avanza sobre áreas públicas como la salud, donde se acelera el tema de permitir
recetas virtuales, universidades como la UNC o la UBA que migraron sus unidades
académicas a plataformas digitales o la organización política: “una marcha hoy
en día no se puede organizar sin internet, los colectivos se organizan por
Whatsapp, por eventos de Facebook, eso cada vez va a tener más importancia y se
va a ver más amenazado también”, pronostica el especialista.
Una de las amenazas es explícita desde las fuerzas
de seguridad tanto del gobierno actual como del anterior y se llama
“ciberpatrullaje”, práctica que a veces es eufemizada como “sondeo” o “rastreo”
pero cuya principal característica es una vigilancia que vulnera derechos
como la privacidad y la libre expresión, ya que según Javier, puede tener
efectos inhibidores en la opinión pública o propiciar lecturas caprichosas de
delitos que están en el código penal generando persecución o encarcelamiento
como el caso de gente que hizo un tuit y fue presa.
El acceso y el manejo de datos por parte del
Estado es delicado, insiste Pallero, ya que éste posee el monopolio de la
fuerza pública, “el Estado es el que tiene la fuerza y el derecho de venir un
día, por supuesto con los procedimientos que correspondan, y patearte la
puerta, llevarte de los pelos y secuestrar tus bienes, ninguna empresa puede
hacer eso, entonces es un nivel de amenaza diferente”.
“Internet
pasó a ser ahora algo inevitable en la vida. Si antes lo era, ahora lo es más”,
dice, y eso hace más importante aún “que no haya ciberpatrullaje, o que lo que
haya de actividades de prevención de delitos esté muy bien regulado y sea
excepcional”.
El pronóstico final que nos ofrece se limita a dos
opciones:
“o acomodamos las cosas a través de las leyes para que
los usuarios tengan más poder y haya más libertad, más seguridad, más
interoperabilidad, más competencia, mejores servicios y que la gente se apodere
de la tecnología y la use como una herramienta, o que se vaya más hacia un giro
autoritario, de concentración de poder, que para mí iría por el lado de la
asociación entre empresas y gobiernos; ojalá me equivoque y podamos seguir
apuntando a tener una internet que sea más de los usuarios, más desconcentrada
y más libre”.
Naomi Klain hace unos días compartió la misma advertencia en The Intercept, dijo:”Es un futuro en el que cada uno de nuestros movimientos, nuestras palabras, nuestras relaciones pueden rastrearse y extraer datos mediante acuerdos sin precedentes entre el gobierno y los gigantes tecnológicos”.
Córdoba, 09 de Junio, 2020

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