Pequeños poderes

 Pequeños poderes

"La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder" San Martín


Escribe: Hugo Alberto Cammarata


Vecinos

Vecinos que detrás de una ventana, espían a los transeúntes, que los catalogan como posible amenaza, por su color de piel marrón o porque esa misma persona se detiene en una esquina a contemplar el devenir de la vida. Inmediatamente se disparará la alarma, vía Whatsapp. Ese poder será colectivo.

Otra ciudadana, tendrá la llave de paso del agua, en sus manos, y decidirá cuándo es oportuno dar el agua a la vecina de abajo, ya que ella goza de ese pequeñísimo poder.


Guardias de Seguridad

Subiendo un peldaño más, encontramos a los guardias de seguridad de Supermercados. Podemos citar dos casos, uno ocurrió recientemente, cuando un empleado que se ocupa de mantener el orden, cruzó de una trompada a un jubilado. 

El hecho ocurrió cuando la noche comenzaba a cubrir Córdoba, el domingo 9 de Agosto, en la puerta del Supermercado Disco (1) en Barrio Cofico. El cliente, un jubilado de 78 años, después de cargar las provisiones en el auto, de su propiedad, pretendió dejar el carrito en la vereda del negocio. El guardia le llamó la atención, y tuvo como respuesta “No, llevalo vos, que para eso te pagan”., sin mediar palabra un golpe de puño se estampó en el rostro de este hombre. El mismo quedó internado en Terapia Intensiva del Hospital Privado.


"Chorita hija de puta no te la vas a llevar de arriba” el insulto y la amenaza provino de una empleada de seguridad de un Supermercado Disco en la ciudad de Alta Gracia (Córdoba). La clienta había esperado en balde a la empleada para que valide su entrada al super, ya que portaba verduras compradas en otro lugar, por lo cual decidió entrar. Luego de hacer las compras, la cajera, le preguntó sobre las verduras, luego de la explicación de lo sucedido en la entrada del comercio. La empleada de seguridad negó el relato de la compradora. Zanjada la controversia, la empleada quedó inquieta. No lejos de apaciguarse, fue al encuentro de la clienta que esperaba un remís en la puerta del autoservicio. Luego de vociferar amenazas e insultos, le dio una cachetada sin mediar palabra, la empujó al suelo y se lanzó sobre el cuerpo impedido, dándole golpes sin ton, ni son. Los lugareños y empleados trataron de intervenir, “dejala” repetía un parroquiano. Llegó la policía, separó a las contrincantes, y cada una tomaron caminos opuestos. La mujer golpeada, realizó la denuncia ante la fiscalía. (2)    


Gatillo fácil

El gatillo fácil constituye el extremo de este poder (pequeño). Sucesos como el de Santiago Maldonado, Nahuel, Facundo Astudillos Castro y recientemente el caso que segó la vida del joven Valentino Blas Correa, representan la punta del iceberg.


Valentino de 17 años de edad, que cursaba el último año de la secundaria, regresaba en coche, con un grupo de amigos, después de departir un momento agradable. En el camino sufrieron un intento de asalto desde una moto, esa persecución aceleró las pulsaciones a mil, como consecuencia de eso, evadieron un puesto policial. La persecución de los uniformados no se hizo esperar. Las balas perforaron parte del auto, y una de esos proyectiles se detuvo en el cuerpo de Valentino. (3


Los chicos al ver que Valentino, estaba mal herido, encararon al primer centro asistencial, la Clínica Aconcagua, en Nueva Córdoba, estacionaron el auto a unos metros del sanatorio. El lugar carecía de iluminación pública, como pudieron, llevaron a upa al muchachito en estado de inconsciencia, mientras la novia pedía socorro, un empleado posiblemente, de seguridad, disuade a los chicos, alegando que no había médicos de guardia. (Desmentido por el director del centro de salud). Este empleado decidió por sí mismo, por su pequeño poder, rechazar la entrada a la institución. A los pocos minutos, Valentino muere en el auto. (4)


A modo de conclusión
En un artículo publicado por Everton Gubert: “El síndrome del Pequeño Poder” sostiene que “El gatillo para ese síndrome que se manifiesta en estos individuos, son situaciones en las que tienen el poder de la última palabra” (5) El otro pasa a ser una cosa, en donde la empatía y la solidaridad son actitudes desconocidas por estas personas, que detentan ese pequeño poder, y no franquean el paso.

Córdoba, 21 de Agosto, 2020

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