“Cuando sea niña todo será pasado”
“Cuando sea niña todo será pasado”
“Perdido en las cerrazones
Quien sabe vidita
Por donde andaré”
“Luna tucumana” - Atahualpa Yupanqui.
Escribe: Hugo Alberto Cammarata
La ciudad de Córdoba es un mar de poemas. Y ese devenir poético, dio a luz, el opúsculo de Marta I. Condori. El librito, dicho por la propia autora, “Cuando sea niña todo será pasado”, es su primera obra que promete crecer en este confín mediterráneo. A lo largo de estas líneas daremos a conocer brevemente, la vida de Marta, como así también el contenido del poemario.
“Lunita tucumana”
Quiso el azar que Martita naciera en Tucumán, porque don Rufino (papá de Marta) trabajaba en una empresa estatal, que de tanto en tanto, le exigía un nuevo destino.
Es así como Marta dio sus primeros balbuceos y percibiera el mundo desde ese lugar mítico: el Jardín de la República. Una nueva mudanza, otro mandato que el trabajo exigía. Córdoba se constituirá en el último eslabón, y los Condori echarán raíces en esta tierra. Cabe destacar que Marta, fue la hija del medio, escoltada por dos hermanos. Ella gozó de ser la preferida de papá.
La infancia de Marta, transcurrió sin sobresaltos, no tuvo dificultad en la escuela primaria. Los veranos lo pasaba en Tucuman, junto a sus hermanos y primos. “Tengo siete años/veo por la ventanilla/del tren que nos trae/desde el pueblo/donde viví apaciguadoras horas.” En un verano descubrió al poeta: Walter «Walt» Whitman. un libro que su tía atesoraba.
Marta recordó que sentía una especial admiración por su madre: “Mamá (Avelina) -contó- colocaba sobre la cama matrimonial, la ropa en impecable condiciones, que su papá usaría después de la ducha”. También la recuerda en un poema del librito: “Mamá cuida del abuelo/en el deshabitado inmueble/donde antes/había otros/unos otros/que cantaban”. Con el paso de los años anotó “Después me contará de sus días grises/de la extrañeza de su gente/de las horas que pasan/de la monotonía de la siesta/del canto de los grillos.”
“Cuando sea niña todo será pasado”
Marta desnuda su alma: “Nauseabundas arcadas/de estruendosas risas/caminan solemnes/por los pasillos de mi infancia…”. Y en el poema que da título al libro, revisita ese pasado y lo viste de luminosidad: reconciliarse con esa niña. “Cuando sea niña/descubriré muy cerca/un río de aguas cristalinas/dibujaré mi rostro apacible/en la arena caliente/con huellas que muestren entusiasmo y tristeza/// Cuando sea niña/todo será pasado.”
El camino de la poesía
Marta en la adolescencia comenzó a escribir canciones de rock, estrofas que nunca salieron a la luz. Con el paso del tiempo, una vez que dejó de trabajar y los hijos se independizaron, comenzó a transitar la poesía bajo la atenta mirada de la reconocida poeta: Camila Garcia Reyna, en el Centro Cultural Graciela Carena. A partir de ese momento la lecturas de poesía se intensificó exponencialmente.
“...romper los estereotipos/no fue mi vocación, para nada/pero sí puedo decir/que a mi mundo lo construí a mi medida/y ahora en el ocaso/todo gira y todo vuelve/algunos sinsabores/quedaron lejos/y el entendimiento sincero de las emociones…”
Poeta
¿Qué es ser poeta? “Es la cotidianeidad de las cosas -respondió- es el hacer en el mundo”. Marta ha roto los estereotipos del adulto mayor, que queda reducido al cuidado de los nietos, al juego de chinchón en el centro de jubilados, al amor guardado en el ropero, a los viajes a Río Hondo, al cotilleo de vecinos. Porque la poesía rompe con esas creencias, es el contacto con alguna fibra en lo profundo de la conciencia. Marta está en el camino indicado.
“Si te miras/en los ojos/de un niño/verás tu alma desnuda/con hilitos de colores/canciones y arcoiris.” M.C.
Córdoba, 10 de Enero, 2014

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