Ser mujer y estar soltera en pleno siglo XXI
Ser mujer y estar soltera
en pleno siglo XXI
Escribe: Sil Romero (2023)
Recientemente tuve la oportunidad de cruzarme con mi ex pareja de hace un año, no duró mucho nuestro vínculo monógamo, pero fue bastante abrumador. Tenía al menos 24 hs de anticipación de saber que el encuentro se iba a dar, es por eso que mil escenas se me vinieron
a la cabeza, intentando ver cuál de mi mejor máscara podía ocultar el hecho de sentirme mal por volver a encontrarme con él.
Pero no conforme con eso, el universo me lo presentaba con una realidad diferente: una nueva pareja. Para mi falso consuelo. Pensé: ¿si yo lo deje por que debería sentirme mal!?
Yo tomé la decisión de no sostener algo que no alimentaba mi ser, que de ninguna forma me hacía sentir viva. Más bien me ahogaba en una rutina que no quería. No voy a negar que vivì muchos momentos lindos, pero esos momentos no tapaban el hecho que cada nuevo día me estaba convirtiendo en alguien que no quería. Una novia aburrida, sin expectativas.
Lo supe cuando en una conversación se presentó el tan odiado, por lo menos para mi.
“Sentar cabeza”.
Esa fue la palabra mágica para mi, fue el código que dejó caer uno de los velos que tenemos en nuestra vida. Y me pregunté. ¿Qué es sentar cabeza? Evidentemente no era para nada lo mismo en nuestra dos realidades. Para él, era dejar salir con otras personas, hacer vida de
casados quizás. O simplemente asegurarse de una persona que el resto de vida esté ahí, a lado suyo en las buenas o en las malas. Sin embargo, para mí sentar cabeza era como algo normalizado en una sociedad occidental que sólo quiere conformarse con vínculos obtusos y básicos. Una vida en donde nada te sorprende y por ende no busca alteración. Es como; nacer, vivir y morir. Sin más ni menos que el ciclo básico de la vida.
Algo que desde mi perspectiva me sonaba aterrador. No porque no quiera un compañero, sino porque empezaba a comprender que no podemos simplemente tener ese estilo de vida, tan vacío y tan rutinario. Desde mi experiencia, sentar cabeza sonaba a sinónimo de aceptar todo lo impuesto, social-políticamente y por consecuencia misma, económicamente.
Sin embargo para mi hay algo más en esta vida, algo por lo que hemos nacido. Y hasta que no descubrimos qué es, la vida pasa sin sentido. En ese momento en el que por un lado se me presentaba la oportunidad de “sentar cabeza”, por el otro se me abría un mundo nuevo de entender nuestro propósito y claramente no era ese mi destino.
Hoy por hoy no tengo pareja pero tampoco me encuentro en la búsqueda, mi búsqueda está más bien enfocada en hacer lo que siente mi ser, entendiendome y entendiendo lo que me rodea.
En los 90 las personas competían por conseguir pareja, casarse y tener una familia, hoy por hoy, las personas son más independientes y aspiran a crecer individualmente, antes de conseguir pareja. Además tenemos un punto a favor las mujeres, quienes después de años de lucha hemos comprendido que no somos un adorno en la vida de los hombres, hemos pasado de esposas intentado ser perfectas a ser mujeres fuertes e independientes. Y esa lucha interna de las mujeres frente a lo impuesto socialmente es la batalla cultural más trascendental que he visto ganar.
Pero aún hay algo que resuena en mí cabeza. Y ese es el rol femenino que hemos malentendido. La mujer en la naturaleza crea, da vida y por ende su rol en este mundo es mucho más importante. Pero hemos pasado tanto tiempo cubriendo baches de hombres poco conscientes y poco resolutivos que nos hemos puesto al hombro tareas que no nos
corresponde. Y entre lo que realmente debemos hacer y lo que nos hemos auto-impuesto. Nuestro papel de creadoras quedó a un costado. Satisfaciendo necesidades que no son nuestras y poniendo a disposición energía a cambio de nada.
Hoy reivindico que las mujeres hemos nacido para crear, para transformar y para proteger nuestro poder femenino, el cual
nos hace únicas, esplendorosas y vivas. Y quien no esté a la altura, no nos merece y no debemos reducirnos a las necesidades de un hombre que poco conocimiento tiene sobre lo que representa ser mujer en pleno siglo XXI. Con las exigencias de un sistema que nos quiere impolutas hasta en los momentos en los que no nos sentimos bien, hemos creado
máscaras para satisfacer, pero en ese sacrificio no existe un feedback, que retroalimenta el vínculo. Es momento de prestar atención si realmente vamos a seguir cediendo nuestra vida a cambio de migajas de amor y consideración. Es momento de auto valorarlos y ponernos en primer lugar, conocernos y entender que es lo que nos hace bien. Y de ninguna manera permitir que nadie nos límite.
Córdoba, 16 de Marzo, 2024

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