Los 15 de Martu
Los 15 de Martu
Escribe: Hugo Alberto Cammarata
Preludio.
Antes de escribir esta crónica del cumpleaños de 15 años, de esta niña-adulta, expondremos el porqué de este hito fundamental en nuestra sociedad.
Según encontramos en la Wikipedia: “La celebración marca la transición de niña a mujer de la quinceañera. Sirve como un modo de reconocer que la chica en cuestión ha alcanzado la madurez”.
Y desde un punto de vista antropológico, lo simplificamos de esta manera:
En las sociedades primitivas, según el antropólogo Lévi Strauss, era una práctica social en donde se presentaban a las hijas en sociedad: “Al dar en matrimonio a sus hijas a otros grupos, las familias establecen lazos de reciprocidad y solidaridad”* y con este tipo de ceremonia, se evitaban el incesto. (Teoría controvertida). Fuente: IA Gemini
Esta fiesta universal se realiza en todas las clases sociales, con mayor o menor recursos.
Ni me saludaron.
“Cuando cumplí quince, relata Sonia a este medio, ni mi mamá, ni mi papá me saludaron. Estaba en compañía de mi prima Eva, estaba con ella en su casa de vacaciones y ella llamó un tío nuestro, mi tío Talita que tocaba la guitarra , sabía un solo tema, en la guitarra, para que nos alegre un poco, era muy chistoso, el tío Talita". Concluyó, Graciela, con un tono alegre.
También hay agasajos que se dan en el entorno familiar, en donde los padres, hermanos, y una tía son los únicos invitados. Como dice el dicho popular: “Hay de todo en la viña del Señor”.
Terremoto.
A finales del año pasado, se festejó el cumpleaños de Uma, prima de Martina, hija de Débora y Federico. Una fiesta memorable. Si uno hiciera una analogía con un terremoto, se podría evaluar que fue un sismo en grado 10. Padre e hija hicieron un cráter en la pista de baile. Noche de ensoñaciones.
“Que fantástica es esta fiesta”.
El sábado 18 de Enero, se festejó el cumpleaños de Martu, apodo de la infancia que dejaba atrás, de aquí en más Martina. El día tórrido, prometía tormentas de lluvias, que se desataron en la madrugada.
El evento se realizó en un bonito salón, en un multi espacio, ubicado en la Avenida Fuerza Aérea al 2100. El lugar de paredes grises y blancas, iluminada con luces azules, decorado con globos, y en la pared derecha a la entrada, se dispuso un set fotográfico, con lentejuelas brillantes, coronado con una frase escrita con luces led: “Mar 15 años”.
A la 22:29, los invitados dispuestos alrededor de las mesas, quedaron con la boca abierta, hacía su presencia Martina, del brazo de su papá: Javier. Los flashes no tardaron en dispararse, la admiración invadió el lugar. “Que niña hermosa” dijo una mujer de más de cincuenta años. Los hermanos, (Maia, Luna, Delfina y Santiago) en fila saludaron a la agraciada cumpleañera. Es de subrayar que Delfina, se emocionó en varias oportunidades durante el evento. El vals. Las congratulaciones de los presentes sin fin, y el saludo efusivo del abuelo paterno, Eduardo, constituyeron el inicio de la fiesta
Ceremonia.
Luego de la cena criolla, a las 12:30 a.m., se realizó la ceremonia de las velas, en donde Martina, agradeció y recordó a sus parientes y amigos queridos. Hay un gesto que no pasó desapercibido entre los familiares maternos, fue el momento en que recordó a la nonna Elsa, entre otras palabras dijo: “Esta vela es para vos , nona Elsa. Aunque ya no esté acá con nosotros, siempre vas a estar en mi corazón y en cada recuerdo lindo que tengo con vos.
Quiero dedicarte este momento porque aunque era chiquita cuando te fuiste, nunca me voy a olvidar de esas veces en las que me hacía sentir tan especial. Siempre con tu amor, tus mimos y esa forma única de hacer que todo sea perfecto. Sé que ahora me estás cuidando desde el cielo, siendo mi angelito, y eso me da mucha paz”. Recibió la velita en abuelo materno, Carlos Jesús. Hay una Ceremonia de Bienestar, en el movimiento humanista, que dice así: “...sentir la presencia de aquellos seres muy queridos que, aunque no están aquí en mi tiempo y en mi espacio, se relacionan conmigo en la experiencia del amor, la paz y la cálida alegría…”.
A mover el esqueleto.
A las 01:00, el abuelo Eduardo con guitarra en mano, interpretó una zamba de Ricardo Rojas: “Mujer, niña y amiga” <<Déjame soñar contigo esta noche/Quiero yo encender luceros en el cielo…>>. Motivo por el cual, Martina y Javier bailaron esta zamba con suma destreza. Este “puntapié inicial” dio inicio al baile, con la “Chacarera del violín”, partes de los concurrentes se lanzaron a la pista de baile para bailar esta chacarera, junto a la agasajada. “Miralo “vo” al Federico, como baila” se escuchó decir a un hombre, que al parecer sería el padre. Los invitados movieron sus cuerpos/cuerpas: Cumbia, tecno, cuarteto y una variedad de ritmos estridentes.
Efecto cenicienta.
02:38, a esta altura de los acontecimientos, al igual que en el cuento: después de medianoche, a “la cenicienta” se le borraba la magia. Cuerpos cansados, corbatas y tacones revoleados, se procedió a soplar las velitas, en este caso era imposible, porque dos bengalas chiporreantes lanzaban estrellas al cielo.
Todo tiene un final.
Martina yace exhausta en un amplio sillón, junto a una amiga, la fiesta expiraba. Los asistentes, concentrados en la salida, comprobaron empíricamente, la llegada de lluvia. “No he visto gente alcoholizada, o al menos lo disimularon. Hermosa fiesta” se escuchó decir. Otra joven que hacía tiempo había cumplido los quince, reflexionaba, no se sabe, si producto de la ingesta alcohólica, filosofó: “Cumplís quince años y ahí nomás estás cerquita de los treinta”.
La ciudad comienza a despertar, en muchos puntos del camino de regreso, se ven jóvenes que salen de los boliches bailables. Los charcos, y los árboles húmedos dan la sensación de que el tiempo pasó como un rayo.
Ciudad de Córdoba, 27 de enero de 2025

Comentarios
Publicar un comentario