La historia sin fin

 “Dejaré el alcohol, lo juro, lo juro”

Finalista del 37º premio Herralde


La historia sin fin

Eva María Medina

Odelia editora


>>Pero es el viejo amor que tiembla, bandoneón

Y busca en un licor que aturda

La curda que al final termine la función

Corriéndole un telón al corazón<<


La Ultima CurdaOvidio Catulo Gonzalez Castillo / Anibal Carmelo Troilo



Escribe: Hugo Alberto Cammarata


Claudia Piñeiro, escritora argentina, renombrada en el ámbito nacional, comentaba en una entrevista radial, que había descubierto a una joven escritora uruguaya. Lo raro de este descubrimiento, fue que habitualmente los escritores toman relevancia cuando son editados en España, comentó. Esto viene al caso porque el libro que vamos a reseñar: “La historia sin fin” no fue editado en el país ibérico, su autora es madrileña. Sí fue legitimado porque fue finalista del 37º premio Herralde, pero su obra no fue editada en papel.


Eva María Medina (Madrid, 1971) es licenciada en Filología por la Universidad Complutense de Madrid. Es autora de la novela Relojes muertos (2015) y un libro de relatos: Sombras (2013)  


Antes de reflexionar sobre esta novela, consultamos a Eva María, con una pregunta específica.


¿Por qué deberíamos leer “Historia sin fin”?.


Eva M. Medina: ─Desde mi punto de vista como escritora, que el lector pueda ponerse en la piel de una persona que sufre de una terrible adicción como es el alcoholismo. Quizá para poder entender mejor su situación, su sufrimiento. Es lo que hice para tratar de entenderlo.


Adicciones


Estamos atravesados por las adicciones, desde consumo diario de los smartphone, pasando por la gula, la hipersexualidad o trastorno de conducta sexual compulsiva y un largo etcétera. La literatura abordó todos estos tópicos. Solo mencionaremos a “Fuera de juego” (ludopatía), retratada por Emmanuel Carrère.

 

“La historia sin fin”


Gerardo es el protagonista de esta historia, que de copa en copa,            transcurren sus días. Tiene esposa, departamento, trabaja en una oficina, auto, o sea todos los atributos simbólicos de una familia bien constituida. 


“Aunque no era la Última Cena, bien podría serlo. Mi mujer, traidora avezada, había revelado a su familia mi recaída. Noté un exceso de rabia y arrogancia en sus miradas”.

Pág. 11


El alcohol es una droga legitimada socialmente: jóvenes bebiendo una “birra” alegremente, o Beth Dutton, personaje de la serie Yellowstone, bebe whisky sin miramientos. Como toda droga produce adicción, y se hace imparable la necesidad de tomar una copa y ahí se genera un problema. 



“Al ver la basura llena, me arrodillé y hurgue en la bolsa la bolsa negra. Me pareció  extraño que Elsa [esposa] hubiese olvidado tirarla. Entre cascara de patatas, de huevos y cabeza de pescados, di con el bote vacío de alcohol de 96 (grado). Lo chupé con ansia extrayendo la última gota. Seguí escarbando la bazofia. Encontré un colutorio que estruje hasta que la gota verde cayó en mi lengua.”

Pág. 72


Gerardo ha corrido todos los límites, su sentido de vida está puesto en el brebaje alcohólico, en todas su modalidades: perfumes, enjuague bucal, si bien el libro no lo cita, también el alcohol de quemar es utilizado por los que viven en la miseria. Él recurrirá a la cura en una prestigiosa clínica, o en los grupos de Alcohólicos Anónimos (A.A.A.). La familia como un refugio lo acogerá. Los empleadores serán tolerantes, le abrirán nuevamente las puertas, luego de sus reiteradas faltas. Andará vagando por las calles, encontrará compañeros de rutas, que a la primera de cambio lo golpeará, robándole sus míseras posiciones. La mujer lo dejará luego de las reiteradas promesas de dejar el vicio. ¿Esta novela tiene final feliz? Si nos remitimos al título, pareciera que no, es un eterno loop.


“Pálido buzo ciego, desventurado hondero,

descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!”*


Pág. 141

*Pablo Neruda


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