Entre torbellinos y gafas
Torbellinos
Libro de poemas: Entre torbellinos y gafas
Poeta: Mirian Farias
Editorial: Del Callejón
Colección de poesía: “El búho”
“El ritmo de la lengua
recoge los ritmos de la vida”
— Octavio Paz
Escribe: Hugo Alberto Cammarata - El Lobo Estepario -
Mirian Farías cumplió un viejo proverbio: escribir un libro (Entre torbellinos y gafas), tener un hijo (dos hijas) y plantar un árbol (tres árboles, recuerda la poeta). Por el primer motivo, tuvimos una charla informal sobre su opúsculo en una conocida cafetería detrás de la iglesia del “Sagrado Corazón de Jesús” (Los Capuchinos). Antes de entrar en tema, veremos cómo se mueve la industria cultural en la provincia de Córdoba.
"Al pan, pan y al vino, vino"
Editor: persona encargada de coordinar, corregir y decidir qué contenido se publica en libros, revistas o periódicos; esta es la definición del oficio o profesión del editor.
Es muy común en nuestro medio el uso de este término que en la práctica no lo es; en lo que sí podemos estar de acuerdo es en que son productores de libros. La práctica se da de esta manera: el poeta (cliente) desea dejar registro de su producción poética; tiene un cúmulo de poemas que pasan a las manos de un editor fuera de la editorial (a cambio de una determinada suma de dinero o por “onda”), quien seleccionará y corregirá la obra. Luego el/la poeta buscará quién le dé la forma de libro, lo que significa llevar los poemas a un “editor” para que maquete e imprima una determinada cantidad de ejemplares —por lo general, cien libros—; este “editor” mandará la obra a impresión. En resumidas cuentas, es una autoedición con “chapa”, independientemente de la trayectoria o de que su nombre se escriba en letras de oro.
La historia termina con un final feliz: este buen “editor” tocará la puerta del poeta —toc-toc— y, como en una publicidad de Mercado Libre, le entregará la caja con los libros a su clienta/poeta. Esta se pondrá feliz y, quizás cuando tenga su libro en la mano, pensará “qué chiquito” o “qué voluminoso”. Se sacarán fotos, tomarán mates. El “editor” se quedará con el copyright al igual que la autora, y todos felices. En ningún momento se le menciona al escritor la posibilidad de utilizar en su reemplazo el Copyleft, que da el derecho a terceras personas de publicar total o parcialmente, parte de la obra, siempre nombrando al autor. La poeta se quedará sola con su caja y se preguntará: ¿qué hago con tantos libros? Se consolará pensando que el empresario de papel se llevó un poco más de una docena de libros con la promesa de que los distribuirá en las librerías amigas.
Hay una película que muestra cómo es la vida de un editor “de veras”: el film se llama El editor de libros (Genius) y está en YouTube.
Mirian Rosana Farias
Mirian es una persona muy conocida en el ambiente literario porque ella, además de ser simpática, deliberadamente se hace notar: concurre a los eventos (a algunos), publica diariamente poemas en las redes sociales, cultiva la amistad con otros poetas del medio y asiste a talleres de poesía (en la actualidad lo hace de manera virtual con el poeta Matías López). Mirian recordó con cariño a su primera “maestra”: Leonor Mauvecín.
Esto de mostrarse (visibilizarse) no es nuevo en la vida de Mirian. Desde niña demostró su fascinación por las luces: la algarabía cuando participó en los carnavales correntinos siendo una “gurisita” (fue solo una vez); también los escenarios de las escuelas sintieron sus pasos y su ritmo, porque esta niña bailó danzas clásicas, arte que nunca dejó de practicar, tanto en su departamento (donde ensaya) como en los eventos a los que la invitan.
Mirian nació en la “República de Corrientes”, al igual que los poetas Gustavo Tissocco, Beatriz Cena, Gladys Domínguez y Nilsa Esponda, entre otros. Al poco tiempo su familia se trasladó a esta ciudad para acompañar al hijo mayor, que estudiaría la carrera de Medicina. Nuestra poeta se casó, tuvo dos hijas, se separó y al tiempo falleció su marido. Nunca abandonó la danza ni la poesía. Mirian Rosana pertenece a la grey de la Iglesia católica: es catequista de la orden de los capuchinos. Ella no solo se dice católica por formalidad: lleva a Jesús en su corazón.
“¿Viste qué chiquito es el libro?”, me dijo Mirian cuando me regaló el ejemplar de cortesía para elaborar esta nota. Quizás ella se sorprendió cuando vio la obra concluida. Hay que hacer notar que la transacción comercial se hizo de forma virtual: Mirian pagó por adelantado, por transferencia, el dinero pactado. Al “editor” Di Mario lo vio recién cuando le entregó los libros. El “editor” le manifestó entre mate y mate que él no publica a cualquiera.
El formato me hizo recordar a los libritos de alabanzas y oración que usaban en la misa o en el catecismo.
El poemario
El libro no tiene un prefacio ni hoja de cortesía; el comentario se encuentra en la contratapa, escrita por Leonor Mauvecín, quien dicho sea de paso seleccionó generosamente los poemas de este poemario. “El triunfo del amor y el perfume de la naturaleza nos sumergen en una poesía bella y profunda”, escribió la afamada poeta.
Esta redacción pidió la opinión a una poeta del medio, bajo la máscara de un seudónimo, reservando su identidad bajo siete llaves.
Cronopio escribió:
«En tus poemas late una idea que sostiene el todo: la palabra no es adorno, es vínculo. Es puente, es casa, es necesidad. Escribes "desde ella", y en el centro, como un latido quieto, palpita un amor que sigue esperando. Son poemas íntimos que condensan mucho en poco».
El “librito” me dejó la sensación “con gusto a poco”. Maneja muy bien los poemas sensuales. Cuando esta poeta lee sus poemas en público lo hace de una forma sin igual, y lo que uno descubre es la cadencia del ritmo, que en estos poemas se nota.
Poemas elegidos
Mirian, siempre generosa, nos cedió tres poemas para que publiquemos en esta inmensa “red cibernética” de la nada.
Entre torbellinos y gafas
Estoy hecha de palabras
y las acciones me llevan
al camino largo y recto
en donde me encuentro.
A veces me introduce
el ánimo de la búsqueda
y descubro torbellinos.
Entonces uso las gafas del destino
y sigo, sigo.
Sobre mi lado izquierdo
No dormía, me acurrucaba
sobre mi lado izquierdo
cuidando el calor
que emana mi corazón y su desvelo.
Era tan húmeda la noche
que me envolvía en la pashmina
tejida a dos agujas
en un santa clara flojo y ligero.
Si me despierto
acuden a mi compañía
mis ángeles del destierro.
Y vienen las letras y las respuestas
y así no me duermo y, me encuentro
con los ojos abiertos.
Afuera
Afuera hace frío
el cielo oscurece
y los ruidos de ciudad
no cesan.
Afuera estás tú
y no me dices nada
porque no conectas.
Afuera hay otros y otras
que nos esperan.
Aunque el rutinario segundero
no hace ningún impasse al invierno
y alguna desolación no lo quiera.
Afuera sigue oscureciendo
y de repente, brillan
iluminando la noche
algunas estrellas.
El poeta no vive solo del aire
Mirian me enumeró la cantidad de saludos que recibió por las redes; sería interesante que esos halagos se transformen en la adquisición del libro, porque lo tangible, constante y sonante, es una caricia también.
Ciudad de Córdoba, 29 de agosto de 2026

Graciasssss Hugo siempre es una caricia hacia mis poemas tus publicaciones.
ResponderBorrarGracias por estar siempre y acompañar a los poetas en nuestro recorrido.
Hugo Alberto Cammarata
Felicitaciones Miriam por la aparición de tu poemario.
ResponderBorrarSalud y bendiciones para tus días y tu obra.
"Afuera sigue oscureciendo/ y de repente, brillan/ iluminando la noche/
algunas estrellas..."
Abrazo grande!
Muy buena reseña, Hugo. Y todo lo mejor para vos, Mirian, querida poeta, alumna y amiga.
ResponderBorrarLa Poesía de Miriam es esa pashmina que cita en uno de sus poemas abriga y acaricia sutilmente.Deseo que esas gafas señeras te indiquen siempre el claro horizonte en el camino escogido.¡Feliz andadura para tu libro y un gran abrazo para vos!!
ResponderBorrarPreciosos poemas.. enhorabuena a la autora y a Hugo
ResponderBorrarFelicidades Mirian. Y gx por nombrarme. Abz enorme.
ResponderBorrarÉxitos y felicitaciones Mirian!
ResponderBorrarGracias a todos por estar.
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