El búho de Minerva levanta vuelo al anochecer

 

“La muerte es un beso de Dios en la frente”


Alfredo Lemon


Libro de poemas: El búho de Minerva levanta vuelo al anochecer


Poeta: Alfredo Lemon


Editorial: Mascarón de proa


Colección de poesía: “Pleamar”


"Nada más allá de lo que tenemos -lo que tuviste-

eso es tan lamentable- aun así el Triunfo".

Allen Ginsberg "Kaddish"


Escribe: Hugo Alberto Cammarata - El Lobo Estepario -


Toc, toc.


    Alguien golpeó suavemente la puerta abierta de esta redacción, amagó a sacarse el sombrero. ¡Buenas tardes! Soy Alfredo Lemon, poeta, dijo mientras extendía un libro. Leí al vuelo: El búho de Minerva levanta vuelo al anochecer.


    Obviamente esta escena no existió, porque en estos tiempos de la cibernética hay otra forma de presentarse: por medio de un MP (mensaje privado) en la red social Instagram.


    Nos encontramos en una de las redacciones de Veritas/Apócrifo, que está ubicada en pleno centro de Córdoba, sobre Gral. Paz, a metros de la Av. Colón. El mobiliario es simple: mesitas de café por un lado y cómodos sillones al borde del pasillo de la librería El Ateneo. Apenas nos vimos nos reconocimos mutuamente: un abrazo, la extensión de las manos, la sonrisa franca.


Alfredo Lemon


    Debo confesar que solo lo conocía por ser un contacto en la red mencionada. No sabía que era poeta, desconocía su trayectoria. Cometí un pecado: no buscar los antecedentes en la red. En este encuentro fui crudo. Hay un dicho: “nadie es profeta en su tierra”, porque el Sr. Google me mostró que Alfredo cuenta con muchas “entradas”; por lo tanto, es famoso en el ambiente. También cabría el dicho: “soy famoso, pero en el barrio no me conocen”.


¿Quién es Alfredo Lemon?


    Alfredo, acostumbrado a estas lides, simplificó la respuesta señalando las últimas páginas del libro en cuestión, en donde se enumera buena parte de su bibliografía. Nació en Córdoba en 1960 [Eclipses, arritmias y paranoias, 1983; Cuerpo amanecido, 1988; Humanidad hecha de palabras, 1993; Sobre el cristal del papel, 2004; 23, 2023; El búho de Minerva levanta vuelo al anochecer, 2025]. Su madre fue maestra normal y su papá fue fiscal federal: su cuna no fue de oro, pero sí con un capital simbólico significativo. En este ámbito familiar desarrolló su aprendizaje; fue un niño precoz: a los veintiún años obtendría el título de abogado en la Universidad Católica Argentina (UCA). Trabajó en los tribunales federales —“la familia judicial existe”, dijo con ironía—. Ejerció la docencia en la cátedra de Filosofía en la UCA Córdoba.


Una ayudita por favor…


    El Ateneo no escapa a la realidad de la pobreza: en un incesante desfile de personas cuyas necesidades están por el suelo, nos ofrecían distintos productos. Nosotros sistemáticamente rechazábamos. ¿Por qué? Quizás porque pensamos que el Estado debería solucionarlo, a sabiendas de que este Estado se ha retirado hace mucho tiempo. Quizás porque naturalizamos la pobreza y la empatía se ha anestesiado, o porque en cierta forma el lugar nos da un poder: el hecho de estar ahí sentados e ignorar la necesidad del otro.


La poética


    Alfredo, a los 21 años, descubre la pasión por la poesía al leer un poema de Borges: “Límites”, que curiosamente fue escrito en el año en que nació el entrevistado.


«Creo en el alba oír un atareado


rumor de multitudes que se alejan;


son los que me han querido y olvidado;


espacio y tiempo y Borges ya me dejan».


— “Límites” (fragmento), de Jorge Luis Borges


    Borges tuvo un padre que le financió el primer libro de poemas. En el caso de Alfredo, nos contó que su mamá, en el día de la presentación de su primer poemario, Eclipses, arritmias y paranoias (1983), vendió setenta libros en ese evento. Alfredo la recuerda con mucho cariño.


    El motivo central de esta informal entrevista fue hablar sobre su antepenúltimo libro de poemas: El búho de Minerva levanta vuelo al anochecer. Alfredo nos contó que este volumen fue presentado a un concurso de la editorial Mascarón de Proa, en el cual no obtuvo la presea buscada. El poeta, lejos de quedarse quieto, batió las alas y conversó con Darío Falconi, dueño de la editorial que organizó el concurso literario; llegaron a un acuerdo y se publicó este cuidado poemario.


    Toda producción artística consta de tres pasos: producción (modo), circulación (venta) y recepción (interpretación). El punto débil de esta tríada es la circulación, porque además del público cautivo (los poetas), es necesario que llegue a más lectores y principalmente a los no iniciados. Este es el objetivo de este blog: hacer llegar la voz del poeta más allá del círculo áulico.


El poemario


    Como no soy un hombre versado en técnica poética, daré mi impresión.


    Leí El búho de Minerva… en la madrugada, de una “sentada” o, si se prefiere, de una “tumbada”. Una vez leído, dejé el libro sobre la mesa de luz, reflexionado sobre los poemas de Alfredo; miré mi biblioteca con rueditas, estiré la mano hasta localizar el volumen de Allen Ginsberg y me detuve en el poema Aullido (1955). Lo asocié por su tono poético: si bien Ginsberg pertenecía a otra cultura distinta —la anglosajona— y a otro tiempo, lo asocié rápidamente con los poemas del Búho. Si tomamos esa tríada pero desde un punto de vista exclusivamente literario, podemos hablar de una semiosis infinita.


    En una entrevista que le dio a Hernán Jaeggi (Tierra Media), dijo: «Creo que lo que intencionalmente pongo en letras cursivas cuando escribo es lo que me digo a mí mismo en lo más profundo».


    A continuación, un poema del Búho…:


El búho de Minerva levanta vuelo al anochecer


Asombro y excitación ante lo cósmico maravilloso


Sentí la abundancia de cuanto sucede bajo la cúpula del sol


Cerré los ojos y vi más allá de cualquier realidad


Sé que todo lo que vi no es todo lo que existe


No puedo ni siquiera imaginarlo


Sentirse exultante es estar vivo


El espíritu inquieto se regocija en la trampa del recreo


Una garganta de piedra nos cuenta fantasías para ser felices


Las ninfas se bañan en el lago del castillo


Los corderos ataron al lobezno en una hamaca


El pirata escondió joyas antiguas en la playa


¡Salve deseo de bienaventuranza!


Cuando se asciende a lo más puro


la finitud se vuelve eternidad


La muerte es un beso de Dios en la frente


¡Liberación!


Aleluya


¡Allá vamos!


La palabra del soberano


Como en números anteriores, les cedemos la palabra a nuestros lectores para que reflexionen sobre el libro del entrevistado. En esta oportunidad, bajo el seudónimo Virginia Secco, escribió:


“‘El búho de Minerva levanta vuelo al anochecer’ define en versos el sentimiento de alguien creyente que avizora su propio atardecer vital y la decadencia del mundo actual.


Son reflexiones acerca de su vida, interrogándose y hasta reprochándose elecciones y caminos recorridos.


También una súplica para que la partida definitiva suceda sin sufrimiento.


En definitiva, un pincelazo de un hombre frente a su efímera y finita existencia”.


La poesía de Alfredo, a través del tiempo

    

    A pedido de esta redacción, le requerimos a Alfredo que nos mandara vía correo electrónico un fragmento de sus “viejos” poemas.


Después - de Eclipses, arritmias y paranoias, 1983


En las márgenes de la noche celebran sus juegos los leopardos.


Es demasiado lejos volver a amanecer.


Todo amante sabe que es un cristal que espera.


Toda madrugada es un réquiem.


Rocío - de Cuerpo amanecido, 1988


La leche de la luna moja los párpados del día.


Sólo soy un pastor, un penitente vagabundo.


La leche de la luna moja los párpados del día.


Ven, yo soy tú misma.


Alguien juega al ajedrez contra sí mismo - de Humanidad hecha de palabras, 1993


Momias demonios zombis


Marquesinas sombrías


¿Se nace predestinado?


¿Somos libres de optar en cada decisión?


Obstáculos y hallazgos


Vaivén en blanco y negro


El azar convierte todo en simples fichas


Algunos prefieren la acción de quedarse quietos


¿Qué encrucijada define un jaque mate?


¿Es necesario un alarde escénico?


Cualquier drama es suficiente


Nunca se está preparado para la respuesta que se buscó


Seguí leyendo


Escribí


Nada clausura una obsesión


El tablero cae sobre el tiempo otra vez


¿Creías que el mundo podía ordenarse en un poema? - de Sobre el cristal del papel, 2004


Un instante de calma sobre la superficie de las cosas


La levedad del rocío entre las hojas


La humedad en los labios


La evanescencia de los días


¿Hasta dónde la existencia debe contarse para sanar?


Cuando joven, el poeta es un príncipe


que arroja sus palabras como si fuesen dados


Cuando viejo, es el errante vagabundo


embriagado en soledad


Al fin, la ficción no importa


La verdad oculta la cordura


Cualquier búsqueda es más que un hallazgo


y las cerezas de la tierra pierden sabor


Una página en negro dibuja la belleza


¿Para qué, para quién? - de “23”, 2023


Nada. Ninguno. La literatura no sabe no contesta.


Escribir es estar mudo, paralizarse.


Que las cosas sucedan por delante por atrás.


Roten. Pasen y vean.


El origen y las respuestas son incógnitas.


No hay ningún yo ni algún tú por dialogar.


El discurso se satura de sentidos.


La historia es perderse.


Nadie se busca por allí.


Apenas se roza lo que no se puede no decir.


¿Por qué cazar animales en la ciudad de la selva?


Derrumbes. Somnolencias.


El libro no abandona a los ojos que lo cuidan.


¿Cómo ensordecer la devoción de la vocación?


La nave de locos es más intensa que el diluvio azotándola.


El placer del texto es un labio absoluto.


Hacer el amor es un ejercicio del espíritu.


Flujo y reflujo.


Fluyo y huyo.


Escapo hacia una sensación invisible.


¿Qué hacer con los puntos suspensivos?


¿Algún poema justificará la vida?


Todo es juego y rechinar de dientes.


Fuego fastuoso.


Zambullirse en una gruta del azul.


Un cafecito


    Después de una hora y media y chirolas, la entrevista llegó a su fin. Alfredo tuvo la amabilidad de pagar el cortado. Caminamos por la acera hacia 9 de Julio. La jornada laboral llegaba a su fin; los estoicos cordobeses esperaban sus colectivos. Nos despedimos con un abrazo.


Ciudad de Córdoba. 4 de Septiembre de 2026


Comentarios

  1. Hermosa nota, a un gran Poeta.
    Gracias Hugo!
    Me encantó.
    Gracias Alfredo!

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  2. Muchas gracias Hugo por tu nota y tu espacio amable y generoso.
    Lúcidamente acierta Virginia Secco en su análisis respecto a mi libro "El vuelo de Minerva levanta vuelo al anochecer".
    Gracias Lobo Estepario por encontrar en sus poemas, ecos/ reflejos de Kaddish del gran Allen Ginsberg. Una lectura sin duda perspicaz la que has hecho.
    Abrazo grande y bendiciones para este blog, más que necesario, en tiempos ominosos y crueles para la cultura y la humanidad.

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  3. Porque lees poesía ? Porque todavía creo en el amor! Gracias por la nota Lobo estepario.

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  4. Excelente nota y excelente la poesía de Alfredo. Abrazo.

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  5. Bienvenida tu entrevista Alfredo!
    Me encantó leerte!
    Abrazos!!

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  6. Gracias Marcelo por tu lectura y comentario.
    Abrazo grande!

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