Suicidiódromo
Mundo Mauricio
Foto: Web
Hermes
@hugocamm
Urgente, simpatizantes de “Cambiemos”, están intentando suicidarse después de los anuncios de las medidas económicas. “La campaña del Boo, es real”, nos dijo un señor en el “Suicidiódromo.”
Este posible suicidio en masa, nos obligó a parar las rotativas de “El apócrifo” Destacamos en el lugar a nuestro mejor cronista.
Luego de atravesar la fabrica Palmar, en el barrio del mismo nombre en la ciudad de Córdoba, nos encontramos con un paisaje tragicómico. A la entrada del predio un malhumorado servidor, encargado de inflar con helio, los globos amarillos, que entrega a cada potencial suicida.“Hoy no vino el reemplazo -gruño el trabajador- Tengo los huevos así de inflados”, remarcando con elocuencia la zona afectada.
Las barrancas contiguas a la fábrica sirven de improvisado sitio, donde los infortunados votantes de la coalición, se colocan los globos al cuello, se lanzan carrera abajo, mientras gritan BOO.
-¿Que motivo lo lleva hacer esto?
Uno de la fila de suicidas nos respondió “¿Es que ud no lee los diarios, la carne, el pan, los criollos, aumentaron una barbaridad y el dólar se fue por las nubes?” Una mujer regordeta nos confía arrepentida. “Yo me reía cuando escuchaba al Mario Pereyra decir que, la campaña del miedo, era una patraña.” Tras suspirar continúo. “No nos queda otra...”.
A lo lejos se aprecia un grupo de muchachos, que hacen sordina y levantan los puños cerrados y otros apuntan al cielo con los dedos en “V”.
“¡Pará gordo!” le advierten a un hombre que se había atado los globos en los testículos.
Los insensatos se arrojan al vació algunos gritan “Se puede cambiar” y otros “yegua, lo hago por tu culpa”. Los infelices solo logran rodar por la ladera, recibiendo magullones y espinas. “Esta yegua, no nos deja morir tranquilo” se lamenta un frustrado suicida.
Al caer la tarde, solo queda un adolescente, que luego de varios fallos en su intento de suicidarse, declara al “El apócrifo”, entre suspiros alargados, y con lágrimas en su rostro, repite de memoria: “La masturbación es una adicción. Condiciona, angustia, y hace llorar” la repregunta no costó elaborarla -¿De donde sacas tamaña idea? La cara del muchacho se contrae y dice “del doctor Albino”. Vale la aclaración que este reconocido y controvertido profesional de la salud, es parte del staff de “Mau”
Sobre el cielo, se aprecian un sinfín de globos amarillos que transportan un banner, que dice “Durkheim tenía razón”. Pero eso será motivo de otra crónica.
31 de diciembre, 2015
Suicidiódromo
Los (ex)simpatizantes de “Mau”, decepcionados por el engaño de las promesas electorales, eligieron suicidarse en “equipo” y con “alegría”
Foto: Web
Hermes
@hugocamm
Urgente, simpatizantes de “Cambiemos”, están intentando suicidarse después de los anuncios de las medidas económicas. “La campaña del Boo, es real”, nos dijo un señor en el “Suicidiódromo.”
Este posible suicidio en masa, nos obligó a parar las rotativas de “El apócrifo” Destacamos en el lugar a nuestro mejor cronista.
Luego de atravesar la fabrica Palmar, en el barrio del mismo nombre en la ciudad de Córdoba, nos encontramos con un paisaje tragicómico. A la entrada del predio un malhumorado servidor, encargado de inflar con helio, los globos amarillos, que entrega a cada potencial suicida.“Hoy no vino el reemplazo -gruño el trabajador- Tengo los huevos así de inflados”, remarcando con elocuencia la zona afectada.
Las barrancas contiguas a la fábrica sirven de improvisado sitio, donde los infortunados votantes de la coalición, se colocan los globos al cuello, se lanzan carrera abajo, mientras gritan BOO.
-¿Que motivo lo lleva hacer esto?
Uno de la fila de suicidas nos respondió “¿Es que ud no lee los diarios, la carne, el pan, los criollos, aumentaron una barbaridad y el dólar se fue por las nubes?” Una mujer regordeta nos confía arrepentida. “Yo me reía cuando escuchaba al Mario Pereyra decir que, la campaña del miedo, era una patraña.” Tras suspirar continúo. “No nos queda otra...”.
A lo lejos se aprecia un grupo de muchachos, que hacen sordina y levantan los puños cerrados y otros apuntan al cielo con los dedos en “V”.
“¡Pará gordo!” le advierten a un hombre que se había atado los globos en los testículos.
Los insensatos se arrojan al vació algunos gritan “Se puede cambiar” y otros “yegua, lo hago por tu culpa”. Los infelices solo logran rodar por la ladera, recibiendo magullones y espinas. “Esta yegua, no nos deja morir tranquilo” se lamenta un frustrado suicida.
Al caer la tarde, solo queda un adolescente, que luego de varios fallos en su intento de suicidarse, declara al “El apócrifo”, entre suspiros alargados, y con lágrimas en su rostro, repite de memoria: “La masturbación es una adicción. Condiciona, angustia, y hace llorar” la repregunta no costó elaborarla -¿De donde sacas tamaña idea? La cara del muchacho se contrae y dice “del doctor Albino”. Vale la aclaración que este reconocido y controvertido profesional de la salud, es parte del staff de “Mau”
Sobre el cielo, se aprecian un sinfín de globos amarillos que transportan un banner, que dice “Durkheim tenía razón”. Pero eso será motivo de otra crónica.
31 de diciembre, 2015


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