Quemá esas cartas (2)
Vecina indignada*
"Te quedaste corta", vaticina esta lectora de un barrio de Córdoba,
a propósito de las alarmas comunitarias
Hola Jessica:
Quedé impactada con la nota: “Frente rojas”. Pero, como buena persona que me precio, primero me presento, mi nombre es Rosa, sí, la famosa Doña Rosa, que el periodista Bernardo Neustadt -Q.E.P.D.- supo inventar.
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| Foto: HugoCamm "Mi pobre vecino, pasando un mal rato" |
Tal cual, como lo describí en la nota, hasta me atrevería a decirte: que te quedaste corta. Yo quisiera hacer un aporte, con el permiso del director y especialmente de tu persona.
Yo vivo en un barrio (me reservo el nombre, para no ser escrachada) con Alarma comunitaria, yo fui la principal impulsora y los muy culi… (perdón por mi vocabulario, pero estoy muy caliente) me bloquearon el whatsapp y luego me quitaron la alarma. Te digo que estos tipos se van a denunciar mutuamente. Sin ir más lejos el domingo que pasó, lanzaron la alarma infinidad de veces, me enteré por intermedio de mi amiga “chiche”, que prendieron la alarma porque había un tipo en la oscuridad, detrás de una combi, agachado, entonces la alarma de disuasión se escuchó de acá a la China y el tipo no salió corriendo, sino que continuaba con la misma acción y los vecinos... más ansiosos seguía prendido al botón, parecía que estábamos en un campo de concentración. Al fin llegó el móvil policial y dos motos/policía. El pobre hombre sufrió el escarnio público. Soportó tirado sobre el capó del móvil como quince minutos. ¿Y sabe lo que había ocurrido? El sospechoso resultó ser un vecino que buscaba las llaves que se le habían caído bajo el vehículo. Dígame ¿quien le paga el mal rato al vecino? Es un buen trabajador y no se merecía pasar semejante vergüenza. La gente está cada día mas loca.
¿Sabe por que me sacaron la alarma? Porque cada vez que veía una injusticia en la tele, por ejemplo… veía a Macri muy campante sonriendo, sabiendo que tiene dinero sucio en cuentas del Panama Paper, hacía sonar la alarma. Cuando en una oportunidad el verdulero me vendió un kilo de papa, que incluía una piedra, hice explotar la alarma o cuando llegó las facturas de los servicios de agua, luz y gas, me prendí al pulsador, que tuvo que venir la policía para sacarme el aparatito. A partir de ahí me marcaron con una cruz, ya nadie me saluda y mis familiares me ven como una loca.
Pero lo peor de todo sucedió luego de ese incidente. Resulta que la vecina de enfrente, tiene un amante, bueno… mejor dicho lo “gorrea” al marido, que en todo caso sería lo de menos. Dígame con una mano en el corazón, alguien al final de su vida ¿Muere mocho? ¡Nadie! Retomando el relato. Ella, la vecina, recibía casi todos los domingos, apenas oscurecía al “pata de lana”, ella era muy pulcra en el sentido que tenía la precaución de apagar la luz del zaguán, para que ningún vecino se percataron de la entrada de este señor. Pero no sabes los vecinos que tenemos, todos una manga de envidiosos que no dan la cara. Pero María, la vecina era muy cuidadosa al hacer entrar al novio, pero no así cuando hacían el amor, gemía, gritaba, se ahogaba de placer, hasta se la podía ver a trasluz de la cortina, todo un espectáculo erótico y gratis!!! Los muy infelices vecinos, accionaron la alarma todos a la vez, cuando escucharon el primer gemido de la susodicha, y no pararon hasta que el amante salió corriendo envuelto en una sábana por las calles oscura del vecindario, hasta ser atrapado por la policía. Pero ud. se preguntará en qué me perjudica a mí. Resulta que el Luis, mi marido, lo excitaba mucho y la ligaba yo, que veía las estrellas de diversos colores. Desde ese día que acallaron a María y se mudó del barrio, mi Luis, entró en un pico depresivo y no hay forma de reanimarlo.
Sin más que decirle
Doña Rosa**.
** @hugocamm

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