Creando nuevos puentes feministas Por ellas, por todas
Creando nuevos puentes feministas
Por ellas, por todas
Escribe: Analía VillarrealMe siento hastiada, y aunque el calor parece no dar tregua decido salir. Camino por la ciudad en busca de alguna respuesta a mis interrogantes para escribir esta nota.
Mientras la gente pasa a toda prisa, ocupada de llegar a tiempo con las compras navideñas, diviso un grupo de jóvenes sentados en la explanada de un centro comercial, cada uno con su aparato celular en mano. No se miran a la cara, cada tanto esbozan una sonrisa, y uno le muestra al que tiene a su lado algo que parece gracioso, porque también sonríe, pero la joven que está frente a ellos queda apartada de la broma. Y entonces sin darle mayor interés a ella, vuelven a la postura anterior.
De pronto un hombre joven de traje, y un poco desalineado se tropieza conmigo, es que va atento a su celular. Claro, no es la única persona que va concentrada a su teléfono móvil. Y es que este aparato se ha convertido en parte importante de nuestra vida actual. Todo pasa a través de la gran red, lo que pensamos, lo que sentimos y lo que añoramos.
A raíz de algunos hechos noticiosos, que nos tiene como protagonistas a las mujeres es que hace varios días me pregunto cuál es el rol que debemos desempeñar para poder introducirnos y ser parte activa en este gran sistema informativo, aún comandado por la cultura dominante. Y el lenguaje es entonces, el quid para comenzar a entender y a desentrañar este complejo constructo social.
Como feminista me pregunto, ¿qué tipo de lenguaje es el que empleamos actualmente? ¿nos representa y nos incluye totalmente a las mujeres? Cual es la raiz de la desigualdad que aún hoy impera? La respuesta es no. Es que aún predomina el denominado lenguaje sexista.
Ahora sí, ya apostada frente a mi computadora portátil, consulto algunas fuentes en mi celular, entonces, comienzo a leer con atención...
Para Judith Butler, el lenguaje es la clave en la que se encuentra la continua producción y reproducción de las diferencias de género. El lenguaje nos preexiste y lo aprendemos, junto con él adquirimos una carga valorativa construida socialmente. El contexto nos configura, nos otorga una identidad, mediante la repetición y la imitación de los usos sociales.
Ya en la década del 60, los movimientos feministas comenzaron a utilizar el término sexismo, en respuesta al contexto histórico del cual formaban parte. El mismo implica relaciones de género inequitativas, en las interpersonales y se perpetúan en todas las instituciones sociales. La acumulación de privilegios y el trato diferenciado del género masculino hacia el género femenino es justificada mediante el establecimiento de ideologías de superioridad (androcentrismo)
"El androcentrismo surge históricamente como táctica y como estrategia, como ideología y como recurso ideológico, y ha demostrado una enorme perdurabilidad y una amplia extensión geográfica"
Cabe resaltar que esta crítica debe hacerse extensiva a otros "...discursos totalizadores como la heteronormatividad, o el heterocentrismo y el etnocentrismo."
De ello se desprende que, históricamente el conflicto se ha suscitado al haberle conferido el valor universal al género masculino (socialmente dominante), y por ende convirtiendo al género femenino en algo exclusivo y excepcional. Además, al constituirse en función del masculino adopta una connotación de dependencia. Y por ende le otorga al género masculino un status o realidad cultural. A causa de la forma y de la función que los miembros de la comunidad hablante consignado al género, la mujer quedó subordinada a un segundo plano y es ocultada a través de la lengua.
Re-programarnos juntas
Se abre un mundo frente a nosotras , de múltiples desafíos, en esta era de la tecnología.
Estos nuevos tiempos en donde los bytes nos llevan en andas, es necesario pegar el salto, bajarnos e instarnos a pensar otras maneras posibles de ser, con nosotras y entre nosotras.
Sin pausa pero sin prisa, seguimos caminando y hemos sabido conseguir algunos logros. Es evidente que hemos podido acceder y re-apropiarnos de los códigos que han programado nuestros cuerpos y subjetividades, y es así que podremos desaprenderlos.
"Aunque muchas comunidades de software libre están compuestas por una mayoría de varones misóginos , el hecho estructural que plantea la posibilidad de acceder a los códigos, sigue siendo una cuestión ineludiblemente feminista. Las re-programaciones están más cerca de lo que podríamos pensar, están en nuestro cuerpo, en las relaciones con otras, en las micropolíticas cotidianas. No deberíamos subestimarlas ".
Por todo eso y más, es importante ejercer la sororidad siempre, cuidarnos entre nosotras, socializar la información, experimentar nuevas formas para organizarnos. Debemos recuperar saberes no científicos, recuperar lo que le han extirpado a las brujas, a las acompañantes, a las amigas, a las amantes.
A pesar de todas las amenazas, somos muchas, sólo necesitamos espacios físicos de encuentro, de tertulias, para seguir narrando historias, y transformarnos en un puente entre nosotras y hacia nuestro propio poder.
Nosotras tomamos el legado de aquellas que hace tanto tiempo emprendieron este camino, y en el andar supimos que ya no seríamos las mismas, nunca más.
Al decir de Rita Segato, "Estamos luchando por un mundo diferente, no por un mundo igual en otras manos ". Si nos re-programamos juntas, será posible.
Córdoba, 24 de diciembre de 2018
Más información
Andrea Cuccato: “Introducción a los estudios del lenguaje y comunicación”
María Ángeles Calero Fernández: “Misoginia y androcentrismo en la lengua española”
Marcela Lagarde: “Claves feministas para liderazgos entrañables”
Elvira Burgos: “El poder del lenguaje en la teoría feminista de Jude Butler”
Lucía Egaña Rojas: “Hacking feminista reapropiando códigos, reprogramando cuerpos”
Rita Segato: “Tirar el mandato de la masculinidad es la única forma de cambiar la historia”
Por ellas, por todas
A punto de fenecer el año 2018, los apócrifos nos propusimos mirar los efectos de los avances tecnológicos. Cinco miradas sobre el mismo objeto: el celular...
Jesica Rita, ironiza sobre este avanzado chirimbolo.
Sil., cuenta en primera persona sobre el uso del celular.
Analía a partir del uso cotidiano del smartphone, reflexiona sobre el lenguaje en la revolución feminista.
Jeremías, el muchacho que nació en plena era de la información analiza la época que le toca vivir.
Y Hugo le pone en acción, al aparato, se sumergen en la cotidianidad de la vida.
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| Foto: https://goo.gl/m3UQf9 |
Escribe: Analía VillarrealMe siento hastiada, y aunque el calor parece no dar tregua decido salir. Camino por la ciudad en busca de alguna respuesta a mis interrogantes para escribir esta nota.
Mientras la gente pasa a toda prisa, ocupada de llegar a tiempo con las compras navideñas, diviso un grupo de jóvenes sentados en la explanada de un centro comercial, cada uno con su aparato celular en mano. No se miran a la cara, cada tanto esbozan una sonrisa, y uno le muestra al que tiene a su lado algo que parece gracioso, porque también sonríe, pero la joven que está frente a ellos queda apartada de la broma. Y entonces sin darle mayor interés a ella, vuelven a la postura anterior.
De pronto un hombre joven de traje, y un poco desalineado se tropieza conmigo, es que va atento a su celular. Claro, no es la única persona que va concentrada a su teléfono móvil. Y es que este aparato se ha convertido en parte importante de nuestra vida actual. Todo pasa a través de la gran red, lo que pensamos, lo que sentimos y lo que añoramos.
A raíz de algunos hechos noticiosos, que nos tiene como protagonistas a las mujeres es que hace varios días me pregunto cuál es el rol que debemos desempeñar para poder introducirnos y ser parte activa en este gran sistema informativo, aún comandado por la cultura dominante. Y el lenguaje es entonces, el quid para comenzar a entender y a desentrañar este complejo constructo social.
Como feminista me pregunto, ¿qué tipo de lenguaje es el que empleamos actualmente? ¿nos representa y nos incluye totalmente a las mujeres? Cual es la raiz de la desigualdad que aún hoy impera? La respuesta es no. Es que aún predomina el denominado lenguaje sexista.
Ahora sí, ya apostada frente a mi computadora portátil, consulto algunas fuentes en mi celular, entonces, comienzo a leer con atención...
Para Judith Butler, el lenguaje es la clave en la que se encuentra la continua producción y reproducción de las diferencias de género. El lenguaje nos preexiste y lo aprendemos, junto con él adquirimos una carga valorativa construida socialmente. El contexto nos configura, nos otorga una identidad, mediante la repetición y la imitación de los usos sociales.
Ya en la década del 60, los movimientos feministas comenzaron a utilizar el término sexismo, en respuesta al contexto histórico del cual formaban parte. El mismo implica relaciones de género inequitativas, en las interpersonales y se perpetúan en todas las instituciones sociales. La acumulación de privilegios y el trato diferenciado del género masculino hacia el género femenino es justificada mediante el establecimiento de ideologías de superioridad (androcentrismo)
"El androcentrismo surge históricamente como táctica y como estrategia, como ideología y como recurso ideológico, y ha demostrado una enorme perdurabilidad y una amplia extensión geográfica"
Cabe resaltar que esta crítica debe hacerse extensiva a otros "...discursos totalizadores como la heteronormatividad, o el heterocentrismo y el etnocentrismo."
De ello se desprende que, históricamente el conflicto se ha suscitado al haberle conferido el valor universal al género masculino (socialmente dominante), y por ende convirtiendo al género femenino en algo exclusivo y excepcional. Además, al constituirse en función del masculino adopta una connotación de dependencia. Y por ende le otorga al género masculino un status o realidad cultural. A causa de la forma y de la función que los miembros de la comunidad hablante consignado al género, la mujer quedó subordinada a un segundo plano y es ocultada a través de la lengua.
Re-programarnos juntas
Se abre un mundo frente a nosotras , de múltiples desafíos, en esta era de la tecnología.
Estos nuevos tiempos en donde los bytes nos llevan en andas, es necesario pegar el salto, bajarnos e instarnos a pensar otras maneras posibles de ser, con nosotras y entre nosotras.
Sin pausa pero sin prisa, seguimos caminando y hemos sabido conseguir algunos logros. Es evidente que hemos podido acceder y re-apropiarnos de los códigos que han programado nuestros cuerpos y subjetividades, y es así que podremos desaprenderlos.
"Aunque muchas comunidades de software libre están compuestas por una mayoría de varones misóginos , el hecho estructural que plantea la posibilidad de acceder a los códigos, sigue siendo una cuestión ineludiblemente feminista. Las re-programaciones están más cerca de lo que podríamos pensar, están en nuestro cuerpo, en las relaciones con otras, en las micropolíticas cotidianas. No deberíamos subestimarlas ".
Por todo eso y más, es importante ejercer la sororidad siempre, cuidarnos entre nosotras, socializar la información, experimentar nuevas formas para organizarnos. Debemos recuperar saberes no científicos, recuperar lo que le han extirpado a las brujas, a las acompañantes, a las amigas, a las amantes.
A pesar de todas las amenazas, somos muchas, sólo necesitamos espacios físicos de encuentro, de tertulias, para seguir narrando historias, y transformarnos en un puente entre nosotras y hacia nuestro propio poder.
Nosotras tomamos el legado de aquellas que hace tanto tiempo emprendieron este camino, y en el andar supimos que ya no seríamos las mismas, nunca más.
Al decir de Rita Segato, "Estamos luchando por un mundo diferente, no por un mundo igual en otras manos ". Si nos re-programamos juntas, será posible.
Córdoba, 24 de diciembre de 2018
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Andrea Cuccato: “Introducción a los estudios del lenguaje y comunicación”
María Ángeles Calero Fernández: “Misoginia y androcentrismo en la lengua española”
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