El Macho Camacho
El Macho Camacho
Te mostramos la intimidad del “Machirulo Camacho”, personaje que salió del closet internacional tras instar la renuncia del presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, y posteriormente entregar el gobierno a los militares.
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Aceptamos a descubrir la intimidad del mencionado hombre de negocios, bajo el precepto jurídico que dice: “Quien muestra voluntariamente su intimidad, no puede reclamar perjuicio alguno.”
A nuestro héroe se lo conoce por entrar al palacio de gobierno con una biblia en mano. Con la ayuda de dos promesantes, tendió la bandera de Bolivia a modo de improvisado altar, agradeciendo a dios por expulsar a Satanás (Evo) de ese recinto creado al Dios Blanco.
Llegamos encapuchados a la residencia de Camacho. La piel de gallina cubre nuestros cuerpos cuando nos cuenta el dueño de casa, que esas capuchas son un recuerdo de su paso por el Ku Klux Klan (KKK).
-Este año saldré en el libro Guinness, -cuenta entusiasmado- por poseer más de 100.000 Biblias.- Acto seguido abre una inmensa puerta precedida por una cruz de madera tallada.
El cuarto está en penumbras, sólo pueden verse algunos lomos dorados de los libros sagrados y miles de Rosarios cuelgan de la amplia bóveda. El cuarto especialmente acondicionado para la preservación de los preciados volúmenes, deja traslucir un ligero aroma a viejo.
Don Camacho nos cuenta el origen y características de las biblias abarrotadas en bibliotecas adosadas a la pared, hasta que en un determinado momento, abre una portezuela que comunica con un estrecho túnel, y desemboca en una pequeña sala.
En el centro de la misma, una vitrina adecuadamente iluminada, cobija unos manuscritos apilados.
-Estos son los evangelios apócrifos- exclama, arrodillándose.
-Dios es grande- y agrega: -soy el guardián inmortal-.
Ya relajado en la sala principal, nos invita a que entremos a través de una abertura oculta detrás de un anaquel.
-La sala que acaban de visitar, es para los giles, los otarios- dice, riendo a más no poder.
-Mi verdadero templo y deidad ¡está aquí! ¡antes sus ojos!- grita.
En el centro de la habitación un trono domina la estancia, sobre la misma en tamaño natural, permanece sentada, la auto proclamada presidenta boliviana Jeanine Áñez.
El símil realizado en Japón, aparece con la boca abierta (en realidad la boca es un orificio redondo rodeado por almibarados labios), con la mirada hacia atrás; las piernas separadas, apoyadas en los apoyabrazos; una pollera multicolor tradicional apenas le cubre las caderas; una blusa abierta hace juego con las faldas; descubre unos manoseados senos.
“El macho” tocándose la bragueta, no deja de reírse: “esta es mi reina blanquita... solo donde no le da el sol”.
Una serie de “juguetes eróticos” descansan sobre una vitrinas de cristal.
-Este es mi preferido -susurra- Mi majestad de carne y hueso ve a Dios-
Un contenedor de terciopelo fucsia e iluminado por luces led radiantes, exhibe un consolador, cuya característica principal, además de su tamaño, es el mando en forma de crucifijo.
-¿Y este Rosario, ¿qué hace aquí?- La casa tiembla al estrépito de las carcajadas del machirulo. Nos ponemos colorados de vergüenza, qué ingenuidad la nuestra.
A media voz nos dice “Son bolas tailandesas”. Y con tono zumbón, remata: -¿Quieren que les haga la prueba?-
Ya con las capuchas colocadas y los glúteos fruncidos, nos hace jurar sobre un libro forrado en cuero:
-¡Repitan en voz alta! -nos ordena el macho- Ustedes no me conocen y nunca estuvieron acá.
Córdoba, 14 de Noviembre de 2019
Hugo Alberto Cammarata

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