Flashes y no tan flashes

Flashes y no tan flashes

*Reflexiones en tiempo de pandemia - encierro -   introspección - flashes y no tan flashes*



Escribe: Sil Romero


Una vez más el sistema capitalista ha demostrado que está muy lejos realmente  sostener a la humanidad que a lo largo de los siglos se ha encargado de producir y producir para aumentar el capital de pocos. No por nada las nuevas  formas de consumo han evolucionado, es como si todo hubiera estado armado, primero las app de envío, las tarjetas de crédito, los trámites por internet. La globalización en sí. Y he aquí la otra cara de la moneda. ¿Quienes acceden a las nuevas formas de consumo, quienes pueden acceder a un celular 4g, quienes pueden cobrar por débito y quienes pueden tomar clases por aulas virtuales? 


Estás nuevas formas se presentan como hace mucho se me presentaban los primeros cuestionamientos de un sistema que descarta más de lo que incluye. Descarta a los ancianos, descarta a los pobres, descarta a quienes desean una vida más tranquila, sin depender de las formas de producir y consumir que nos vuelven tan dependientes.


Y en el intento de   independizar mis pensamientos, me aferró más a la idea de que sin medios de producción autónomos no se puede ser independientes, mí generación está lejos de acceder a una casa propia sin tener al menos tres trabajos y sin capacidad de ahorro. 


No quiero doblegarme a un sistema que me obliga a pagar impuestos exageradamente impagables, ni deseo vivir bajo la presión de un estado que decida por mi. 


Hace mucho que no me siento representada, ni por un gobierno ni por el otro, simplemente por que desde empecé a producir siempre fue en la precarización más paupérrima, en negro, sin vacaciones, sin licencia paga por maternidad, sin un sueldo acorde a lo que producía.


Hoy, en medio de una pandemia, donde colapsó el sistema sanitario y dónde  han muerto millones de personas, me pregunto hasta donde vamos a llegar aceptando y acatando cada cosa que se nos obligue hacer. Jamás fuimos libres y jamás lo seremos hasta que los medios de producción sean nuestros, y no hablo de grandes empresas hablo de un puto pedazo de tierra, para vivir, para existir sin tener que trabajar como un esclavo posmodernizado con estudios universitarios, o sin ellos. Hasta cuándo vamos a agachar la cabeza cuando se nos obligue a trabajar en condiciones indignas y me refiero a todos los sectores que hoy dan cuenta de lo poco funcional que es este sistema, de lo insostenible de la realidad creada para someternos desde la inconsciencia, desde niños hasta una adultez perfectamente adiestrada para aceptar y legitimizar una forma de vida bastarda. Despertá.


 

04/05/2020 

Actualización 31/07/20

Córdoba - Argentina


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