“Goya y los caprichos del tiempo”


«En los relojes, querida niña, mueren los días, pero su tictac late como un pequeño corazón
que vive».

Tamara y Leonor



Presentación: “Goya y los caprichos del tiempo”, de Leonor Mauvecin
Coordinación: Tamara Stenberg – El emporio ediciones
Lugar: Museo Evita
Fecha: Viernes 12 de junio de 2026
Horario programado: 17:00 hs. | Comenzó a las 17:15 hs.


Escribe: Hugo Alberto Cammarata - Lobo Estepario -


Viento del sur…


    Frío polar. Muchas damas hacían gala de sus vestimentas para la ocasión; el clima no fue excusa para asistir a la presentación del libro de Leonor Mauvecin: “Goya y los caprichos…”. Este salón señorial con tendencia europea estaba desbordado: más de sesenta personas. En tiempo de tolerancia democrática, y como no podía ser de otra manera, el oficialismo (Cordobesismo) cedió este lugar a una reconocida familia radical encabezada por Leonor. Por la puerta derecha, apareció una persona que me resultaba conocida.


Presentación vs. venta


    Hay un concepto generalizado de que la presentación de un libro es sinónimo de socializar la obra, un hecho cultural alejado de la palabra "venta" (dinero). Pero si un libro no se vende, muere apilado en el cuartito del fondo. Para evitar la frustración y darse a conocer, Borges distribuyó los 300 ejemplares de su primer libro, “Fervor de Buenos Aires” (1923), solventado por su padre: "Él —Borges— escondía los libros en los abrigos de desconocidos en las bibliotecas o los enviaba por correo a intelectuales". Si un escritor hace gala de estar en el más allá y considera que el dinero es mala palabra mientras acaricia sus pocos pesos en el bolsillo, está faltando a la verdad. ¿Qué tiene que ver todo esto con la presentación de esta novela? Que este acontecimiento se realizó para vender, sin que Tamara, perteneciente a Emporio Ediciones, se sonrojara. Nada de hipocresía, y así lo demostró a lo largo de este encuentro literario. Al tiempo que nos enteramos del proceso creativo de Leonor, "una cosa no quita la otra".


Apertura musical


    Reinaldo Fariás interpretó dos canciones: “Ay este azul” de Adolfo «Pancho» Cabral y “La Cuna De Tu Hijo”, poema de José Pedroni. ¡Aplausos!


Leonor novelista


    Leonor Mauvecin, junto a Tamara Stenberg, responsable de la edición, respondió a las preguntas de la coordinadora. Entre otras definiciones, la escritora dijo que “Goya y los caprichos del tiempo” son “tres historias, tres tiempos distintos”. Y como buena borgeana, citó al insigne escritor: “Estamos hechos de tiempo”. Comentó que solía decirles a sus alumnos: “La literatura es una máquina del tiempo”, y afirmó: “Es un poco como desafiar a la muerte”.


    Un reloj antiguo es el hilo conductor de esta historia, que se enlaza con el pasado a través del reloj de la abuela del personaje, quien fue "ama de leche (nodriza) de los hijos de una duquesa". Este aparato le permite a la autora viajar al pasado: la historia comienza en un convento en 1796- Leonor certificó que las fechas en el relato sean exactas. Repitió: “Son tres historias en una sola novela”. En cuanto a la construcción del personaje, Francisco, dijo: “son pequeños retazos de personas que conocí”.


    Sobre la elaboración del libro, señaló que tuvo que investigar “mucho”. Expresó que las fechas son reales, al igual que el convento ubicado en España, y reiteró que “está basado en hechos reales”. También la lectura profusa contribuyó a la creación de esta novela. Señaló la presencia de la escritora: Reyna Carranza, quien encontraba entre el público. Destacó la inscripción que tenía el reloj: “Quién más rendido / Francisco 1796”. [Es la frase que figura también en uno de los grabados de Goya, donde se ve a un hombre agachado frente a una hermosa mujer, que se supone es Goya y la Duquesa].


    Mauvecin citó a Roland Barthes: “Una cosa es el placer, otra es el goce”, en referencia a lo que le produce la literatura al momento de escribir. En un momento dado, una mujer llamada Graciela Vidal [Que acompañó en la construcción de la novela] dijo en relación a la novela: "Es una poeta narrando, lo que lo hace una novela atrapante", y alentó a Leonor a que continúe haciendo poesía sin abandonar la narrativa. La escritora, que admira a Borges, lo citó nuevamente: “un libro es un 'objeto físico en un mundo de objetos físicos', lleno de símbolos 'muertos'".


    Al finalizar, agradeció a su familia. De su padre dijo que le leía de pequeña, al oído, y a su madre la ponderó como “hacedora de historia”. También a todos los alumnos de sus talleres, a María Paulinelli por la reseña sobre “Goya los caprichos…”, a los poetas que la acompañaron y a Tamara, responsable del Emporio Editorial. Leonor Mauvecin cerró el evento con una frase como broche de oro: “Soy escritora porque he leído”.


 Susurros 


    Ya sobre el final, mientras Leonor, rodeada de mujeres a la espera de una dedicatoria, firmaba ejemplares, se me acerca una extrovertida poeta y me susurra: “Viste, está el futuro gobernador de Córdoba”. Por mi mente pasaron los pocos varones que había en la sala. “De Loredo, el hijo de Leonor”, dice con los ojos brillantes. Mi memoria retrocede unos minutos atrás: “Ah, era el hombre que había entrado sobre la hora, que me parecía conocido”, pensé.


La vida Rial


    Una mesa larga a un costado de la sala. Sobre la misma lucían apetitosos sándwiches, cositas saladas y dulces, vinos, gaseosas, agua, café, té; todo lo que constituye un ágape. A los minutos, brillaba como un campo de batalla: miguitas, servilletas de papel, copas extenuadas, botellas de vino exhalando su último hálito. Y he aquí cuando un reconocido poeta cordobés, sediento, se lanza sobre las últimas gotas de la “sangre de Cristo”, desairando a una dama que se interponía en su camino. El rostro sorprendido de la mujer tuvo que revisar la siguiente botella, que estaba en un extremo. “Si el vino viene, viene la vida…” (H. G.).


Estilo narrativo y fragmento seleccionado

    ¿Cuál es la impronta y el estilo narrativo de Leonor Mauvecin? Como esta redacción aún no posee el ejemplar físico, recurrimos a la generosidad de nuestras lectoras. Le solicitamos a Mirian Rosana Farías que eligiera un pasaje subrayado del libro que actualmente está desmenuzando. He aquí el fragmento:

«Etelvina, sonrojada, se levantó para besar a su madrina.

— Espera —la detuvo la señora. Le entregó un misal nacarado color ciruela, con una medalla de plata que tenía la imagen de la Virgen incrustada en la tapa—. Este es el regalo que elegí para tus quince años.

— ¿Y el reloj? —preguntó Etelvina sorprendida.

— El reloj es un regalo que le debía a tu madre. Ella amamantó a mis hijos y fue muy importante en nuestras vidas —respondió doña María del Rosario—. Te lo doy para que recuerdes que te queda mucho tiempo por vivir. En los relojes, querida niña, mueren los días, pero su tictac late como un pequeño corazón que vive. Tú apenas has nacido a la vida. —Calló por un instante, y dijo—: Este relojito sabe… sabe que he vivido y que antes de mí otros dejaron su huella en el inexorable transcurrir del tiempo.

La penumbra en la sala del convento oscurecía los rostros, y las siluetas se dibujaban en el trasluz de la puerta entornada….»

“Goya y los caprichos del tiempo”, Leonor Mauvecin

Off the records 

Mantuve una charla con Leonor Mauvecin a

través de Messenger, donde aclaró un punto

álgido en lo referente a la venta de su libro

“Goya y los caprichos…”. Me explicó lo siguiente:

“En realidad, no es mi intención 'vender' desde

lo económico, porque la que vende es la editorial

y a mí me dará el 8% de la venta, y ni idea

cuántos vendieron. Mi interés es que la gente

conozca y lea mi novela”.

Además, agregó: “Te cuento que a mis libros de

poesía no los vendo, los regalo, porque para mí la

poesía no se vende. La novela tiene un proceso

totalmente diferente, incluye un trabajo de mucho

tiempo e investigación”.


Ciudad de Córdoba, 11 de Julio de 2026


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