¡Vamos todavía!
Una nueva camada de periodistas se está gestando, reflejándose en Rodolfo Walsh. Todos ellos en formación o formados, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC) de la UNC: Jesica Checa, Sil. Romero, Franco Tomassich, Luciano Riccio, y el compañero ya recibido Alejandro Rodríguez, con un promedio de edad que ronda los 26 años, representan la avanzada de este nuevo periodismo. De este cúmulo de hacedores hoy le toca el turno a Franco, que nos presenta un sesudo análisis sobre un tema que atraviesa a toda la sociedad argentina: La interrupción voluntaria del embarazo (IVE)
Algo se quebró
Escribe: Franco Tomassich
Tal como fue previsto, durante la madrugada del 9 de Agosto, la cámara de Senadores rechazó el proyecto de ley por la interrupción voluntaria del embarazo (IVE).
Si admitimos que el debate fue instalado por el gobierno para levantar su alicaída imagen; o bien si sostenemos que operó como una distracción ante una coyuntura económica a punto de ebullición, caemos en versiones pormenorizadas de lo que ocurrió. Poner el foco en estas cuestiones nos impide ver más allá del presente.
Hay que señalar que el debate sobre el aborto llegó para quedarse. El acceso del mismo al marco parlamentario implicó un largo periplo que permitió derribar las restricciones culturales que impedían dialogar abiertamente sobre un problema de salud pública.
No obstante, la oportunidad inmejorable de ganar nuevos derechos se vio impedida por un Senado que expresó la catarata de prejuicios, dogmas y brutalidades que aún gobiernan la existencia en Argentina.
Aún así, quienes rechazaron el proyecto quedaron expuestos al escarnio público. Demostraron largamente que su postura carece de toda validez científica.
A esta altura cabe preguntarnos: hasta qué punto es prudente intentar tender puentes con posiciones condenadas al fracaso? A final de cuentas, sus únicas razones vienen dadas solamente por el afán de persistir y no quedar en el olvido.
Es un hecho que la comunidad sacudió el tablero y confrontó a la tradición al exigir debate y aprobación del proyecto. Ésto, a pesar de que el tema fuera considerado tabú por el establishment. Resulta evidente que la voz conservadora proveniente del pasado, nunca más resultará familiar e impoluta.
Hoy, que las mujeres de toda la Argentina han hablado, gritado y sacudido la tierra; veremos que a fin de cuentas, la historia esta de su lado

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