"Yo soy capaz de cualquier cosa por un dólar"
"Yo soy capaz de cualquier cosa por un dólar"
Reaparece nuestro columnista “psicodélico”, Agudo observador de la deriva política/economía Argentina.
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| Ilustracion: https://goo.gl/XzEtD4 |
Reaparece nuestro columnista “psicodélico”, Agudo observador de la deriva política/economía Argentina.
EN DESARROLLO
Esta columna fue escrita en el miércoles (29/08/18) por la noche, hoy cuando amanecimos, esta realidad cambió de “pe a pa”. Por eso periódicamente la actualizaremos.
Escribe: Jeremías Gorostiague - 19 años -
Después de la corrida cambiaria en el mes de mayo, al gobierno de Cambiemos se le cayó la careta que intentaba mostrar en el mundo. A partir de allí, la ineptitud del “mejor equipo de los últimos 50 años” quedó al descubierto. Federico Sturzenegger, un ex funcionario de la Alianza (1999-2001) y por entonces presidente del Banco Central, fue la primera víctima de la “limpieza” para que los mercados no desconfíen de la capacidad de Mauricio Macri para mover fichas sin que le tiemble el pulso.
Sturzenegger dejó la primera bomba de tiempo (pero necesaria) denominada Lebac. Estas letras se caracterizaban (o caracterizan) por una absurda tasa cercana al 45% anual y con vencimientos muy próximos entre si. Este instrumento que utilizó el BCRA para “contener a la inflación” tuvo buenos resultados en el año 2017, con una importante reducción en éste índice (del 40% de 2016 al 25% del año siguiente, respectivamente).
Con el aumento de la tasa del FED en los Estados Unidos generó un masivo éxodo de los inversores en los países emergentes. En Argentina se magnificaron sus efectos. Los capitales de inversión se deshicieron de los pesos de las Lebacs y compraron dólares, los mismos dólares que le prestaron al país. Con la masiva fuga de capitales, al gobierno no le quedó otra opción que recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para poder financiarse con una tasa baja, pero con el precio de ceder la autonomía de las decisiones económicas.
En la Casa Rosada creían que con la “garantía” del FMI los inversores iban a cambiar la decisión y seguirán en el país. Pero con el aumento considerable del riesgo país (índice presentado por JP Morgan, que se calcula a base de la tasa de interés de los bonos americanos sobre la tasa que ofrecen los países) a los inversionistas los puso en alerta.
A esto se le suma los supuestos hechos de corrupción en el gobierno anterior donde el mismo presidente, más bien su primo, está implicado en el escándalo.
El gobierno se defiende sobre la delicada situación económica a base de una “tormenta” (por su temporalidad) y por la sequía climática que sufrió el campo en el último verano.
La incapacidad para garantizar la confianza al pueblo y a los mercados les juega como un tumor para Cambiemos.
Lo que era una tormenta pasó a ser un huracán para este gobierno. El fantasma del default merodea por nuestro país. Lo que era “un cambio para todos los argentinos y una oportunidad para crecer” se está desmoronando rápidamente. Las flaquezas de Cambiemos están a simple vista, y es cuestión de tiempo a que la burbuja termine de explotar. La psicodélica mirada de Cambiemos se está convirtiendo en un mal viaje, con duras secuelas para los próximos ¿meses? Tal vez estamos más cerca de lo que imaginamos.
Córdoba 31 de Agosto, 2018

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