Creativos en cuarentena (1)
Pasiones en cuarentena
Escribe:
Sil. Romero
Pienso en aquel último atardecer que disfrutamos juntos, despidiendo el verano, con las primeras tardes cubiertas de un lila gris y los primeros frescos al anochecer. Ese día nos encontramos desnudos ante la naturaleza humana y terrenal. Casi como si el destino se disculpara por anticipado de un futuro cargado de encierro y desolación de no poder vernos con esa libertad, la cual nunca antes se nos había puesto en cuestión.
Recuerdo aquel algarrobo viejo donde nuestros labios se entrelazaron pasionalmente la noche que despedimos el carnaval, esa imagen que hoy se sutura en mí mente como si suprimir el recuerdo hiciera que sea menos amarga la tristeza. Encontrarnos en una plaza se ha vuelto un delito, y en esa realidad se hace más difícil soportar la idea de lejanía.
Me acostumbre al sonido de su voz recitando lo primero que se le viene a la mente. Y desvanezco, desvanezco de encanto, de amor, de ternura y de unas entrañables ganas de besarlo y recostarme junto a el. Le escribo, le digo lo que siento, le digo que lo extraño, y me responde: “Tengo ganas de vos”. Cómo hace alguien para convertirse en criminal si mí deseo solo es amarlo. Bajo que escala nuestro amor se ha vuelto algo prohibido. Y en ese intento de coartar mis deseos, se vuelve difícil resistir. Resistir y existir, son algunos de los verbos que hoy resuenan en mí mente tratando de entender por que hemos llegado a este momento en la historia de la humanidad.
Desconectó por un rato y sumergida en mí imaginación, empiezo a delirar que esto nunca pasó. La negación se apodera de mí y me invita a volar por la aurora boreal de su piel, por los abrazos interminables y las profundidades de una pasión que parecen no tener fin.
Unquillo, Córdoba, Argentina 08 de Abril, 2020

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