Historias de coronavirus (6)

Pastillas Nutritivas

Imagen de la Web. Autor Desconocide



Escribe:
Jesica R. Checa


A partir de 2020, una sucesión de pestes asoló a la población mundial, en especial un Virus denominado Covid19. Muchos procesos que se gestaron en la época como el quiebre de las economías mundiales, el feminismo, entre otros parecían estar allanando el camino hacía una nueva conciencia, un nuevo mundo. 

Un nuevo mundo que muchos humanes imaginaban lleno de amor, respeto al medio ambiente, alimentos agroecólicos, granjas biodinámicas, arte. Poco o nada de eso sucedió. 

En cambio, los laboratorios inventaron una respuesta a todas las demandas que en cuestión de pocos meses se habían resumido a una sola y vociferante para casi todo el mundo: alimentarse. La mortandad del virus, el pánico social apuntalado por el amarillismo mediático, el temor al contagio y las economías quebradas por una interminable cuarentena desencadenaron, indefectiblemente en hambre. 

La solución para el problema fueron las pastillas nutritivas, las cuales fueron lanzadas al mercado con gran rimpompansia y luego abaladas con importantes premios de la ciencia y la cultura, bajo el slogan de "el mayor invento de la historia posmoderna", la solución definitiva para el problema del hambre. 

La primera reacción masiva fue de rechazo, ¿acaso qué humano que se preciara de ser tal querría renunciar a un placer tan rico como el de comer? Luego vino el escepticismo. Los científicos que recibieron los honores televisivos se encargaron de distribuir este gran invento a lo largo y ancho de un planeta colapsado. Luego no quedaron más opciones que las pastillas. 

Los comprimidos de bajísimo costo contenían en pocos gramos, todos los nutrientes necesarios para la vida. Muchos comenzaron a probarlas. Eran tan baratas como caramelos. Luego se empezaron a distribuir de manera gratuita en muchos hospitales. La gordofobia estuvo de celebración durante varios años. La industria alimenticia poco a poco dejó de existir. 

La gente dejó progresivamente de tener hambre y la comida se volvió tan cara que sólo las personas de mucho poder tenían acceso, o quienes tenían tierra, aunque fuera poca y podían trabajarla; la mayoría de estos últimos prefería alimentarse a base de suplementos y vender el alimento real para poder valerse económicamente en otros gastos, pues el costo de vida era muy alto. 

La gente de las ciudades no tuvo opción. 
Varias generaciones se alimentaron de esta manera. Es difícil aún hoy, estimar el gran quiebre cultural que significó este hito para las civilizaciones actuales.

Córdoba, 02 de Abril 


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