“Recuerdos del Escriba”

 “Los 39 escalones”

Mirian R. Farías, Leonor Mauvecin y Matías López


Presentación: “Recuerdos del Escriba”

Coordina: Graciela del Carmen Vidal y Matías López

Lugar: Palacio Histórico de la Legislatura de Córdoba

Fecha: Jueves, 28 de mayo de 2026


Escribe: Hugo Alberto Cammarata


Fuerza de voluntad


    Teresa Nilda Ternavasio, escritora y poeta de 85 años, tuvo que “escalar” las escaleras del Palacio Histórico de la Legislatura de Córdoba para llegar al salón Regino Maders, ubicado en el primer piso. Lo hizo en compañía de su hija, Gaby, quien en todo momento estuvo atenta a los requerimientos de su madre. Teresa tiene problemas de motricidad y necesita de un bastón trípode para desplazarse; ese mismo adminículo sirvió de apoyo para que Gaby sostuviera el micrófono cuando su madre leyó su producción literaria. La maniobra fue posible gracias a la intervención de la poeta Mirian, quien advirtió la existencia de un soporte en la sala para tal fin.

    Al finalizar, ante el asombro de los presentes, Teresa soportó con entereza la odisea de bajar los 39 escalones. “¿No hay ascensor?”, acertó a preguntar una invitada. “No funciona, hay que cambiarle una plaqueta”, respondió el sonidista. Es evidente que Teresa posee una gran fuerza de voluntad y que ningún obstáculo interrumpe su camino.

    El palacio (término eurocéntrico) no cuenta con rampas de acceso, al menos por la entrada de la calle Rosario de Santa Fe. Demás está decir que la Legislatura promulga normas, pero, al parecer, hay disposiciones fundamentales que no se molestan en cumplir.


La presentación

    La presentación de la antología comenzó con veinticinco minutos de retraso. La tolerancia de espera no debería pasar de los quince minutos como máximo; estas demoras —que no son exclusivas de este encuentro— se deben a la costumbre de esperar a que llegue más gente, en claro perjuicio de los cumplidores.

    Matías López tomó la palabra, dio la bienvenida y justificó la ausencia de Graciela del Carmen Vidal, coordinadora del taller de narrativa, atribuyéndola a “motivos particulares”. Sin embargo, previamente en los pasillos de la sala se comentó que Graciela estaba internada, aunque no se mencionó la causa de su dolencia. El lugar de la coordinadora lo ocupó la fundadora del taller, Leonor Mauvecín, quien lamentó “muchísimo” la ausencia forzada de la escritora.

Prólogos

    Antes que nada, debo agradecer a Mirian Farías, quien me cedió desinteresadamente este libro. En la introducción de la obra leemos: “siguiendo el legado de nuestra maestra y mentora Leonor Mauvecín, los que alguna vez fuimos parte del «Taller del Escriba»”; más adelante señalan que la elección del título de la antología fue una manera de “homenajear a Leonor”.

    Mauvecín leyó el prólogo que escribió la coordinadora de narrativa, donde destaca que “el arte de escribir ficciones actúa también como terapéutica”. No deja de ser curioso. Por su parte, en el prólogo de poesía, Matías (responsable de este taller) cita a Eduardo Galeano de manera indirecta: “por mucho que parezca alejarse, la utopía siempre sirve para caminar”. Luego, enumera a las poetas y transcribe con acierto algunos versos de la antología.

Las escribas

    Otra curiosidad se presenta con respecto a la ubicación de los escritores en el libro. El recurso utilizado en narrativa es meritocrático: la mayoría de estos “escribas” son académicos con un peso importante en el ámbito universitario, una casa de altos estudios donde son muy comunes las disputas simbólicas. Automáticamente pensé en Borges: no se graduó en la universidad y, sin embargo, fue un adalid de las letras, aunque con el correr del tiempo fuera reconocido por diversas instituciones con el diploma de Doctorado Honoris Causa. El valor radica en la obra. Las participantes de esta sección son Catalina Rosa Tinari, Verónica del Carmen Pérez, Filomena Gondolo, María Teresa García de Dávila y Teresa Nilda Ternavasio (quien también participa del taller poético).

    Del cúmulo de la narrativa citaremos un par de líneas del cuento de Josefina Filomena Gondolo, quien partió hacia otro plano no hace mucho. De su relato “Un abejorro en primavera”, una suerte de fábula, subrayamos: “Al tiempo volvió [el abejorro] a la cercanía de su hogar, vio a la familia y sus pesares. Les ayudó sin darse a conocer. Solo su madre moribunda reconoció su beso de despedida y le dijo: «¡Sé feliz…!», y sonrió”.

    En lo que respecta a la poesía, no se aprecia ese orden meritocrático, sino que las autoras están ubicadas de manera alfabética: Mirian Rosana Farías, Nilda Montoya Oliva, María Josefina Torres y Susana Tulián. De la producción de poemas seleccionamos a dos poetas mayores.


«La pureza se abraza a tu forma como un ángel

y te enciendes todo en la hoguera del alma.

Bésame, sigamos la estrella del fuego

bajo el cielo de mayo las flores tienen sed.

En mis manos el rocío

en mi boca el rocío de tu nombre, en el jardín»

Fragmento de “Anoche en el jardín” – Nilda Montoya Oliva - 95 años


«¿Qué hay del otro lado?

¿La partida de Odiseo de la que nadie regresa?

No hay pasaje de vuelta en la barca de Caronte.

¿Distraen las sirenas a los supuestos marinos?

¡Oh viaje el de la muerte,

tentador, misterioso y sin respuesta!»

“No hay regreso” – Teresa Nilda Ternavasio - 85 años


Lecturas

    Las lecturas en este tipo de eventos suelen ser un asunto complicado: una cosa es escribir y otra muy distinta es leer. Cuando el texto elegido es largo, como ocurre con los relatos, la audición suele transformarse en una “pálida”. Afortunadamente, hay personas que tienen la doble virtud de escribir y leer con suficiencia. ¡A poner garras a la hora de recitar!

Final

    Dada la circunstancia de la ausencia de una de las organizadoras, al encuentro le faltó dinamismo y careció del necesario respiro de la música. Si bien el dato no fue oficial, en la previa se habló de la presencia de un coro que nunca apareció. El “vernissage” —según lo anunció a cuatro voces el propio Matías— se realizó finalmente en un bar cercano donde cada consumidor pagó su cuenta. Algo raro para ese recinto de la ex-Legislatura que, por lo general, suele disponer de un café para el final de la jornada.

Ciudad de Córdoba - 08 de Junio de 2026


 


Comentarios

  1. Muy buena la crónica, me recuerda el cuento de Cortázar Instrucciones para subir una escalera, por otra parte muy buena la selección de textos, los dos poemas son preciosos. Enhorabuena Hugo.

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  2. Gracias Hugo
    A mi me agrada mucho que siempre nos acompañes a los poetas.
    Sos el único que lo hace.
    Los poemas que pusiste son de dos poetas muy talentosas y queridas.

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  3. Excelente espacio donde reina la palabra ♥️❤️‼️

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