Entre sierras y mar (2)

«Entre sierras y mar, navega la palabra

buscando puerto abierto»

El ciclo coordinado por Beatriz Freites celebró tres años de vida en La Menorquina. Un encuentro donde la mística mediterránea, la voz del tango y el "champucito" final se unieron para demostrar que, en el mapa de la poesía cordobesa, el espíritu comunitario sigue más vivo que nunca.

 
¡Feliz Aniversario!



“Entre Sierras y Mar”

Coordina: Beatriz Ceballos Freites

Lugar: La Menorquina - Casa Balear Córdoba

Fecha: Jueves, 9 de abril de 2026


Escribe: Hugo Alberto Cammarata

«Nace la palabra entre tierra y mar.

Compartir el mundo azul mediterráneo.

Escuchar y ser escuchado.

¡Bienvenidos!»

    Con estas palabras, Beatriz Freites dio inicio al encuentro poético “Entre Sierras y Mar” en La Menorquina (Casa Balear Córdoba). Esta edición no era una más: el ciclo celebraba su tercer año de existencia y un público ávido recibió el mensaje con entusiasmo.

    En la capital cordobesa conviven varios cafés de este tipo, cada uno con una identidad bien definida. Podríamos citar tres ejemplos claros: en la Biblioteca Córdoba prima un público “ilustrado” y de voz baja; La Bandada es el "despiplume" donde lo principal es el encuentro entre amigos, la comida y la bebida, siendo la poesía casi una excusa; y La Tríada se presenta como una confraternidad de poetas donde el público “común” prácticamente no existe. A esta lista se suma “La rosa de cobre”, una librería de viejo que sirve de escenario para encuentros poéticos donde el público es mayoritariamente joven, intelectual y bohemio.

    Finalmente, “Entre Sierras y Mar” propone algo distinto: una concurrencia mixta entre poetas y asistentes que no suelen verse en otros eventos, todos unidos por la disposición genuina de escuchar y ser escuchados.

    Beatriz encarna a una sacerdotisa de hablar pausado y movimientos lentos. En esta ocasión, no cabía ni un alfiler en el salón, lo que aportaba una necesaria calidez humana. En el aire se percibía un espíritu comunitario; a pesar de que pocos se conocían entre sí, los unía el amor compartido por la palabra.

    Así se sucedieron, durante la velada, los poemas y las canciones. José, quien ya se ha convertido en el "dueño de casa", hizo destellar sus melodías con la armónica. Esta vez, la voz tanguera atravesó a los presentes: Patricia Lambert fue aclamada por sus interpretaciones, rescatadas de las entrañas del bajo fondo.

    La voz de Patricia trinó al interpretar “Malena”:

«Malena canta el tango como ninguna

y en cada verso pone su corazón.

A yuyo del suburbio su voz perfuma,

Malena tiene pena de bandoneón.

Tal vez allá en la infancia su voz de alondra

tomó ese tono oscuro de callejón,

o acaso aquel romance que solo nombra

cuando se pone triste con el alcohol.

Malena canta el tango con voz de sombra,

Malena tiene pena de bandoneón».

    En este rito pagano, nuestra anfitriona —a la sazón, sacerdotisa— se colocó en el centro de la escena. Una torta destellante anunció el inicio de la algarabía. Todos, con las copas en mano nutridas de "champucito", elevaron una plegaria que prometía atravesar, una vez más, la distancia entre las sierras y el mar.

    Finalmente, el público se lanzó a la Avenida Maipú con el alma burbujeante.

Ciudad de Córdoba, 6 de Mayo de 2026


Comentarios

  1. Excelentes momentos compartidos en la querida casa balear La Meonorquina. La anfitriona es un lujo. Me encantó la descripción, es tal cual. Una sacerdotisa que sabe moverse en todo momento y captura con su poesía y su hablar pausado que embelesa.
    Gracias Beatriz por tu aporte tan importante y generoso para todos los poetas y la cultura en general.

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